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Mostrando las entradas de marzo, 2011

SIETE IGLESIAS

Apocalipsis “que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea”.  Ahora estas Palabras que pudieron haberse aplicado fácilmente al Padre, las utiliza el Hijo. Es que son una Trinidad, una unidad armoniosa y perfecta, de voluntad y sustancia, entre tres personas: El Padre, El Hijo y el Espíritu Santo. El Señor Jesús también es el Alfa y la Omega. Todo lo que conocemos tuvo su origen con la participación del Hijo (Juan 1:1), nada de lo que existe vino a ser si su participación. Él es también el primero y el último. Pero no el primero en ser creado, sino el autor y consumador de la fe. El que primero estuvo con el Padre y con el Señor Espíritu Santo. El primero junto con el Padre y el Señor Espíritu Santo, recordemos que este título también puede ser utilizado sin problemas por el Padre. No el primero en existir, porque ¿en q...

UN HOGAR CELESTIAL EN LA TIERRA

Salmos 127:1 “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia”. “Nosotros, los que vivimos en las postrimería del tiempo, tenemos el privilegio de estudiar el Antiguo Testamento en conexión con el Nuevo.   Nuestra fe y valor debieran fortalecerse al ver cómo las profecías se cumplen.   Pero ¡cuántos hay que son incrédulos! ¡Cuántos hay que revelan egoísmo y rudeza en su trato mutuo! ¡Cuántos cristianos profesos nunca parecen satisfechos a menos que estén empeñados en una contienda! ¡Cuántos hogares están quebrantados debido a que sus miembros reciben las sugerencias de Satanás y actúan de acuerdo con ellas!” (Alza tus ojos, 160). Con razón el Señor dejó dicho siete veces que recibirán el premio quienes salgan vencedores. Pero vencer no es una obra fruto de la ley del menor esfuerzo. Exige esfuerzo por dominar en primer lugar nuestro propio temperamento y carácter. En poner vigilancia permanente ...

CON VOZ DE TROMPETA

Apocalipsis 1:10 “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”. Juan estaba en visión, es decir, experimentando, por voluntad de Dios, el ejercicio pleno del don de profecía. Aparentemente era ajeno a lo que le pasaba porque el Señor lo envolvió en el ejercicio del don profético. Era el día del sábado. Algunos estudiosos sugieren que ese día fue el domingo. Pero recordemos que Juan era judío y guardaba el sábado como el día del Señor Creador. Cuando sigamos estudiando el Apocalipsis, veremos como Juan menciona y destaca la ley de Dios y su obra creadora en el día sábado, así como la fidelidad a la voluntad revelada de Dios. Por contexto y armonía del pensamiento de Juan, veremos como tiene sentido suponer que aquí se está refiriendo al día del Señor Dios Creador, es decir, al día sábado del Decálogo. Estar en visión era estar envuelto en una experiencia sensorial plena, que involucraba todo el ser, en todos sus aspectos. De tal modo q...

PERSEGUIDOS, PERO FIELES

Apocalipsis 1:9 “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo”. Juan se presenta como nuestro compañero, nuestro partner en las dificultades que se generan por ser fiel en a la buena voluntad de Dios. Primero recordemos. Dios no prometió que no habría dificultades en una fiel y devota vida cristiana. No en absoluto. Leemos en el salmo de la oveja: “aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno”, y es que el pastor Cósmico, Dios, a veces nos conducirá, con Él adelante, por valles de sombra de muerte. Lugares que producen temor, lugares que pueden producir desesperación, pero el Señor acompañará a su oveja fiel y obediente. El Señor nos acompaña por lugares difíciles para refinar nuestro carácter. Si pensamos que al ser cristianos todo será un lecho de pétalos de rosas, pues estamos muy equivocados. Juan, por...

ESCUCHANDO A DIOS

Salmos 119:103 “ ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca”. “Cuando se lee la Biblia con disposición humilde y deseos de aprender, se está en trato con Dios mismo.   Los pensamientos expresados, los preceptos especificados, las doctrinas reveladas, son una voz del Dios del cielo...” (A fin de conocerle, 199). No solo se trata de leer la Biblia con descuido sino echando mano de la voluntad para hacerlo; separando un tiempo apropiado y destinado al exclusivo habito de leer la Palabra. Cuando hacemos de la lectura de las Escrituras un ejercicio de oración, entonces los pensamientos puros surgen de la mente. El Espíritu Santo puede actuar en un terreno fértil. La Palabra de Esperanza cobra nuevo sentido y los pensamientos se deleitan en el entendimiento de lo que antes era solo letras en blanco y negro. El Señor interviene en este proceso iluminando la mente con luz del cielo y se puede escuchar la voz de Dios expresando su dirección y voluntad para el ho...