Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. (Isa 41:13 R60) “ Tenemos que aprender individualmente esta lección de confianza especial en nuestro Salvador... Yo puedo confiar en mi Salvador; me salva hoy, y mientras estoy luchando para vencer las tentaciones del enemigo, me dará gracia para triunfar” (Exaltad a Jesús, 120). En cierta clase comentaba con los alumnos sobre el desarrollo de ser humano, y abordamos el milagro del nacimiento. Ellos quedaron fascinados. Una de las ideas que desarrollamos fue que aquellos que son padres podían entender un poquito más un aspecto del amor de Dios. Cuando un padre tiene a su hijo recién nacido en las manos, siente tanto cariño por aquella criatura tan indefensa y hermosa, que la alegría, muchas veces, se transforma en amor, lágrimas y ternura. Pienso que Enoc, al tener a su hijo, conoció un aspecto más del amor de Dios. “Señor, ¿darás a tu hijo para que muera por mi?, y...