UNA HISTORIA DE ENGREIMIENTO
Era todo un problema, nada lo había preparado para ese momento y ya estaba cansado. Era una niña, no había nada que decir. Simplemente se dio la media vuelta, lo dejó con la palabra en la boca, y se fue. Hasta se humilló llamándola y siguiéndola unos pasos. Algunos testigos sonrieron y comentaron entre sí. Una palabra llegó a su mente en ese momento: “DIGNIDAD”. Aquella fría tarde invernal no solo congelaba sus mejillas, sino tambien su corazón. En ese momento retumbaron las palabras pronunciadas por su padre, esculpidas en las tablas de piedra de su mente; palabras que no solo quedaron en su mente juvenil, sino aun perduraban en su mente, en aquel momento, y brillaron con vivo fulgor: JAMÁS HUMILLES A UNA MUJER, NI TE DEJES HUMILLAR POR UNA. Luego de varios días de llamarla y no recibir respuesta, finalmente ella lo buscó. - Hola Mariano. - Hola Adriana, que bueno que vienes, ¿porqué no m...