2 Crónicas 20:25 “Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían llevar; tres días estuvieron recogiendo el botín, porque era mucho”. “Dios fue la fortaleza de Judá en esta crisis, y es hoy la fortaleza de su pueblo. No hemos de confiar en príncipes, ni poner a los hombres en lugar de Dios. Debemos recordar que los seres humanos son sujetos a errar, y que Aquel que tiene todo el poder es nuestra fuerte torre de defensa. En toda emergencia, debemos reconocer que la batalla es suya. Sus recursos son ilimitados, y las imposibilidades aparentes harán tanto mayor la victoria” (Profetas y reyes, 150). Las victoria que Dios le da a su pueblo escapan a cualquier pensamiento humanamente posible: abrir el mar para que pasen, solo con una quijada de burro se dio muerte a 1000, con gritos derribar unas murallas infranqueables, con 10 plagas apl...