Es hora de brindar orientacion sexual saludable a nuestros jóvenes y niños de la iglesia.

Levantemos el plan de Dios con respecto a la sexualidad del individuo y recordemos que tenemos un Dios misericordioso y justo, que perdona el pecado y ama al pecador.

Elevemos la castidad como lo que es. Un plan de Dios para la felicidad del individuo.

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