Este cuadro fue pintado por Caravaggio en 1602.

Publicano que llegó a ser discípulo de Jesús. La comparación entre Mt. 9:9 y 10:3 (Mateo) con Mr. 2:14 y Lc. 5:27 (Leví) claramente identifica a Leví y a Mateo como una misma persona. Puede ser que Jesús lo nombrara "Mateo" al llamarlo al discipulado (cf Mr. 3:16; Jn 1:42). Que en las 4 listas de los Doce se lo llame Mateo antes que Leví (Mt.10:3; Mr. 3:18; Lc. 6:15; Hch. 1:13) implica que ese era su nombre como discípulo. Mateo era hijo de Alfeo (Mr. 2:14), pero tal vez no era hermano de Jacobo hijo de Alfeo (Mt. 10:3), porque los escritores de los Evangelios lo habrían mencionado, como lo hicieron con Pedro y Andrés, y con Jacobo y Juan (v 2).
Era un "publicano", o cobrador de impuestos, establecido en Capernaum (Mt. 9:9), probablemente servicio de Herodes Antipas. Aparentemente, había escuchado con interés el mensaje que proclamaba Jesús y, cuando fue llamado a ser discípulo, inmediatamente renunció a su ocupación. No mucho después fue designado como uno de los Doce (10:2, 3). Por ser cobrador de impuestos habrá tenido cierta educación y buen conocimiento del griego, además de su arameo natal. En algún tiempo posterior a su llamamiento, Mateo tuvo a Jesús como huésped de honor en una fiesta en que invitó a sus anteriores asociados (Mr. 2:14-1 7). La modesta alusión a sí mismo en relación con la fiesta (Mt. 9:10; cf Lc. 5:29) nos recuerda la forma discreta en que Juan se refiere también a sí mismo (Jn. 21:24). Nada más se sabe de su vida y labores posteriores a la resurrección de Cristo. (Diccionario bíblico adventista, 759, 760).

La tradición sugiere que Mateo murió atravesado por una lanza.

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