SUPERACIÓN
“He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso”. Ezequiel 16:49
“Aquí se nos presentan los terribles resultados de la ociosidad, que debilita la mente, degrada el alma y pervierte el entendimiento haciendo una maldición de lo que fue dado como una bendición. Los hombres y mujeres que trabajan son los que ven cosas grandes y buenas en la vida, y son los que están dispuestos a llevar sus responsabilidades con fe y esperanza.” (Consejos para los maestros, 266).
El dinero y la riqueza económica es para ayudar al menesteroso, al que no tiene las mismas oportunidades. Pero lo que dice Elena White es interesante: “los hombres y mujeres que trabajan son los que ven cosas grandes… en la vida”. Entonces, la manera de ayudar al pobre no solo es atendiendo sus necesidades de emergencia llevando abrigo, alimento o demás, sino enseñándole a trabajar.
Los niños, jóvenes y adultos deben ser animados a aprender un oficio o una profesión. Y dejo claro que no todos son llamados a ir a estudiar a una universidad, pero si todos son llamados a ser cabeza y no cola en sus respectivas sociedades. La bendición llega al trabajador. Si no tienes las oportunidades, has un plan de vida y ofrécete a trabajar en una panadería, carpintería, taller de metal mecánica o alguna otra que te ayude a crecer.

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