LA FE PRODUCE PACIENCIA
Santiago 1.2–3 (RVR60): Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia
Aquí Santiago nos saluda como a hermanos. Quizás hoy ese saludo sea normal y común entre cristianos, pero repare en que Santiago era el hermano de carne y hueso de Jesús y que en alguna oportunidad el Maestro llamó hermanos a sus discípulos (Mateo 12:50), entonces este inicio de la carta refiere a que realmente somos familia, como de carne, de él así como del mismo Jesucristo (1Juan 3:1).
Luego Santiago, nuestro hermano, nos insta, nos anima, nos ordena, a no dejarnos llevar por el desánimo inmaduro de un niño, ni a abandonarnos a un estado de confusión que desea culpar a Dios en primer lugar o a cualquiera por las dificultades y dolores que atravesamos, cuando pasamos cualquier tipo de prueba, dificultad o tentación.
Por el contrario nos ordena a visualizar ese trance con alegría plena, entendiendo, dándonos cuenta, comprendiendo, que ese trance, esa situación, generará que nuestra fe, nuestra certeza, nuestra esperanza, nuestra conviccion de lo que no vemos, suscite o produzca paciencia.
La "paciencia" en griego también se traduce como perseverancia, persistencia, constancia y esperanza. Entonces las "pruebas" nos hacen más firmes, fuertes, aguerridos y de avanzada.
Las pruebas y tentaciones que llegan sin que las busquemos son oportunidades para ejercitar la persistencia de aferrarnos al invisible (fe), con uñas y dientes. Si estás atravesando pruebas y dolores, mira el lado de fe. Has tu parte, busca ayuda, pero antes que nada, agradece que tu fe se fortalecerá. Deja de preguntar "¿porqué a mi Señor?", Sino exclama y suplica "¡fortalece mi fe en ti Señor!".
El enemigo es quien te hace sufrir, no Dios; lo que Dios hace es alentarte con su vara y su cayado (salmo 23) y te refina para que salgas más fuerte de esa prueba.
Si estás en pruebas que tú mismo te buscaste, vuelve a casa que nuestro Padre te está esperando, para correr hacia hacia ti y limpiarte de toda maldad.
Recuerda que hasta las pruebas contribuyen a estar más cerca de Dios y a relacionarte con Él de modo más concreto .
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