SANTIAGO 1:1

Santiago 1.1 (RVR60): Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud

Buenos días, hoy inicio una serie de meditaciones sobre la carta del apóstol Santiago, quien fue el hermano del Señor Jesús, y que fue dirigente de la iglesia de Jerusalén.

Esta carta aparentemente fue una de las más antiguas de los escritos del Nuevo Testamento, ya que entre sus expresiones aparecen palabras que sugieren ello. Como que se trata de una época en la que los principales miembros de la iglesia son de origen judío, dejando entrever que acaba de realizarse no hace mucho el evento del pentecostés, donde los judíos de todas partes escucharon la predicación de Pedro, se convirtieron y luego volvieron a sus respectivos lugares lejanos de residencia. 

Santiago se presenta a si mismo como un doulos, o un siervo, esclavo de Dios y de Jesucristo. Me gusta esta expresión porque coloca a la persona del Padre y a la del Hijo en la misma posición de patrones suyos. El siervo solo busca hacer la voluntad de su Señor y Santiago sabe que sus amos no se contradecirán en nada.

El apóstol luego escribe a su iglesia, a los hermanos cristianos de origen judío que se hayan en diversas locaciones del Imperio Romano y por quienes guarda profunda preocupación como para enviarles una carta pastoral que tiene como objetivo entre otros, formar la manera de vivir ese cristianismo que se inició en algún momento de su experiencia. 

Los judios que estuvieron en la dispersión están en diversos países y allí son los principales misioneros para llevar a otros al conocimiento del Gran Dios y Salvador Jesucristo. 

Finaliza Santiago su saludo con una palabra:Salud!, que puede ser un hola  o un adiós según su contexto. Como quiera que sea, es un saludo ni judío ni griego, no es el clásico Shalom ni el clásico Gracia, sino un Salud! que puede ser vinculado con una expresión de alegría y hermandad.

Esta es la carta de un pastor que vela por sus ovejas que están lejos.

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