COMO NO CAER
Santiago 1.15 (RVR60): Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Así, el deseo pecaminoso luego que ha quedado acariciado en la mente, produce el pecado, y el pecado, una vez realizado, genera la muerte espiritual.
El tema es claro. La persona que peca provoca la muerte espiritual de su ser, en otras palabras, se aleja de Cristo, nubla su mirada de Dios y no puede ver al Invisible.
Entonces es preciso no permitirnos caer en los deseos de nuestra propia carne. Allí debemos desarrollar una fe viva y persistente en el Señor, de que nos puede ayudar a escapar del lazo del cazador. De que nos puede ayudar a no caer en la tentación.
En este aspecto espiritual, que a su vez permea todo el ser, necesitamos estar fortalecidos por la presencia real de Cristo en nuestras vidas.
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