CONFIANZA
Todo regalo bueno, todo don completo desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay cambio ni sombre de derrota.
De Dios solo solo viene lo bueno. No hay en Él cambio ni variación, no se equivoca y siempre es victorioso. No hay regalo de Dios que no sea pleno y maduro.
Que Santiago mencione que Dios es el Padre de las luces hace referencia a que Dios se manifestó a Israel en medio del fuego, en las alturas del Sinai. Que Dios respondió con fuego en las alturas del Carmelo. Que Dios aparecerá con luz en las alturas al final de los tiempos.
Dios es luz y sus dones son plenos. En Dios solo podemos confiar de que su voluntad es lo mejor para nosotros.
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