DEJAR LO MALO ATRAS
Entonces, como encarcelando toda impureza y desbordamiento de sentimientos detestables, acepta con humildad la Palabra sembrada, la que puede restaurar vuestras almas.
Este versículo me hace recordar a la parábola del sembrador. La semilla sembrada, la que puede salvar, liberar y rescatar nuestras vidas, debe ser aceptada sin cuestionamientos.
En esta época en la que solemos cuestionar con argumentos sólidos o vanos, lo que no nos parece, Santoago nos insta a aceptar la Palabra de Dios, la Palabra Viva con humildad, apacibilidad y dulzura.
Dios te dé la fuerza para vencer la impureza y la abundancia de sentimientos detestables. Dios te ayude a vencer .
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