LENTOS EN ENOJARSE


Santiago 1.19 (RVR60): Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;

Por esto mis queridos hermanos todos los seres humanos debemos ser ágiles para entender, lentos para hablar, lentos para enojarse.

La clave es estar dispuesto a escuchar, y no solo eso, sino comprender, entender, lo que se nos está comunicando. Esto puede ser especialmente difícil para aquellos que están acostumbrados a andar a su propio ritmo y con su propio juicio de valor. 

Es preciso que aprendamos a callar y a escuchar con atención. De lo contrario es muy fácil que andemos dando opiniones erradas y peor aún, expresando enojos que no tuvieron fundamento. 

Es mejor escuchar, mejor aún aún, entender, y aun más positivo, no molestarse ni reaccionar con ira, rápido. 

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