LUCHANDO
Si que cada uno es probado o tentado cuando de su particular deseo o lascivia es arrastrado y atrapado.
Cada uno tiene una manera diferente de ser seducido por el mal. No es que somos forzados a hacer el mal, sino que hemos condescendido con el mal de tal modo que nos hemos hecho débiles a un tipo de tentación.
Los video juegos, las peliculas, alguna sustancia, algún proceso o alguna relación humana que nos resulta atractiva y destructiva a la vez, nos separa de lo que es bueno, y nos esclaviza. Esas relaciones destructivas de dependencia no son otra cosa que nuestra propia concupiscencia en acción.
La buena noticia es que Dios nos ha hecho capaces de decidir y lo suficientemente fuertes como para que con su ayuda podamos emprender el camino de la emancipación del mal. Una de las técnicas mejor conocidas es el hecho de vivir un día a la vez. Si ayer pecaste, no importa, no existe la máquina del tiempo para evitar caer. Si mañana vas a pecar, no es posible saberlo. Hoy decide no pecar. Esa es la forma de enfocarte solo en la batalla de hoy. La batalla consiste en dar toda la voluntad a Dios y que Él te de la sabiduría para huir del mal.
Hoy es el día de la salvación. Hoy luchemos por permanecer al lado del Salvador. Hoy luchemos por hacer su voluntad. Y si alguno hubiere caído, no desespere, abogado tenemos para con el padre, a Jesucristo. No se canse. Levántese, y siga luchando.
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