NO DESTACAR A OTROS POR SU RIQUEZA


Santiago 2.4–5 (RVR60): ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

¿No dudan entre ustedes mismos y juzgan con error?

Al querer hacer distinción entre los herma os en más de una ocasión ha habido errores distinguiendo o dando preferencia a quien menos lo merecía, juzgando solo por su apariencia. Y es que la recomendación es que no hagamos distinción por riqueza o pobreza para no errar al blanco.

En la vida cristiana lo que nos debe distinguir es el carácter, los frutos del Espiritu. Juzgar por quién hace más demostración de riqueza y tratar con más honor a los que lo hacen no es recomendable. 

Buscar ser reconocidos por la riqueza tampoco es una co dicta digna de un cristiano. Somos llamados a ser bendición para los necesitados y a tratar con aprecio a todos más allá de sus riquezas o necesidades.

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