RELIGION Y HABLAR VAN DE LA MANO


Santiago 1.26 (RVR60): Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. 

Si alguno considera que es practicante de la ley de la libertad y no controla su boca, en tal caso se engaña a si mismo, la religión del tal es inútil. 

Santiago, nuestro hermano, discurre en temas muy prácticos, y ahora sigue en su línea de pensamiento cerrando el círculo de las evidencias de una vida religiosa.

Si alguien desea ser religiosos, debe aprender a controlar la boca. Lo primero que viene a la mente es el aprender a callar; eso puede ser difícil. Pero más rico y poderoso es aprende a hablar con propiedad en el momento preciso, en el tono de voz adecuado, con la cadencia oportuna y con el contenido deseable. 

Hay gente que es reprendida por unos y termina enfadada, pero hay gente que igualmente es reprendida por otros y termina agradecida. ¿cuál fue la diferencia? La voz. 

Debemos ser religiosos, incluso en la manera de comunicarnos, con alegría y con respeto. Considerando que nuestra forma de hablar, también  habla de religión. 

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