ABRIENDO EL CORAZÓN
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo. Joel 2:13.
“El alma, mediante la oración secreta, debe abrirse a la inspección del ojo de Dios... Cuán preciosa es la oración secreta por medio de la que el alma entra en comunión con Dios. La oración secreta debe ser escuchada únicamente por el oído de Dios. Ningún oído curioso debe recibir la carga de peticiones. Calmada, pero fervientemente, el alma deberá dirigirse a Dios, y dulce y permanente será la influencia que emana de Aquel que ve en secreto, cuyo oído está abierto a la oración que brota del corazón. El que en fe sencilla mantiene comunión con Dios, allegará para sí divinos rayos de luz para fortalecerlo y sostenerlo en el conflicto con Satanás” (Dios nos cuida, 154).
La palabra “rasgad”, del hebreo קרע podría dar la idea de arrancar algo de la mano de alguien, como despojándole de algo valioso. Cuando el profeta nos da la orden de “rasgar” nuestro corazón, nos está queriendo decir que quitemos nuestros pensamientos de nosotros mismos y de lo que consideramos, pensamos o queremos, es decir, de dejar nuestras ideas preconcebidas. Algo así como “Abre más los ojos y date cuenta”. Despójate de ti mismo y abre más ventanas “a tu corazón” para que entre más luz. Esta idea estaría en armonía con Apocalipsis 3:20, ya que Dios nos pide que abramos la puerta de nuestro corazón para que pueda ingresar Él mismo que es la luz del mundo.
“Rasgad” implica la idea de que tú y yo hagamos algo para tener más contacto con el Todopoderoso. Por ello dice que lo que debemos rasgar es nuestro corazón, es decir, nuestra determinación para hacer las cosas santas. No es la idea de dejar de hacer lo bueno y lo religioso, sino que en medio de nuestras actividades religiosas, debemos abrir más nuestros ojos para que Dios pueda darnos mayores luces de cómo quiere
Él que nos conduzcamos en medio de nuestras actividades religiosas.
La idea es que la conversión, no es de formas cuando ya se están haciendo, sino que las formas tengan el sentido y la profundidad que deben tener cuando se trata de adorar al Todopoderoso.
Esta conversión es posible porque y a causa de que Dios tiene un carácter maravilloso, ya que es misericordioso, y ello significa que “ama a quien no merece ser amado” y además es lento en enojarse. Esto es muy significativo, Jehová no reacciona sin pensar. A Jehová no le place hacer el mal. El Señor no es indiferente a nuestro deseo de estar más cerca del Él, sino que nos tiene paciencia para estar cada día más cerca de su presencia.

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