LA DULCE VOZ DEL SALVADOR


“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”. Oseas 2:14.


“Nuestro Padre celestial está esperando para derramar sobre nosotros la plenitud de sus bendiciones. Es privilegio nuestro beber abundantemente en la fuente del amor infinito. ¡Cuán extraño es que oremos tan poco! Dios está pronto y dispuesto a oír la oración de sus hijos, y no obstante hay de nuestra parte mucha vacilación para presentar nuestras necesidades delante de Dios”. (Camino a Cristo, 94).


Dios conoce que estamos en una situación desesperada de necesidad. Que precisamos de su amor y de su dirección en medio de los diversos caminos de la vida. Los jóvenes y los adultos precisan de una voz de orientación, pero sobre todo, de una voz comprensiva, orientadora y de un par de oídos que estén dispuestos a escuchar y a expresar el oportuno consejo.


El versículo de hoy nos lleva a considerar la inmensa disposición de Dios por entrar en comunión contigo, y para ello te atraerá, te persuadirá de diversos modos, te fascinará, te atraerá de la forma en que tu mente entenderá su dulce voz. 


En cuanto a la expresión, “Las llevaré al desierto”, se ve el amor pastoral de Dios de guiarte en medio de las carencias como lo hizo con Israel en su peregrinaje hacia la Canaán terrenal. Recuerda que en el desierto de tu vida es cuando el Señor tiene la oportunidad de abrigarte de noche, de refrescarte de día, de alimentarte con comida del cielo y de saciar tu sed con las aguas de la peña de Horeb. El mismo Dios que acompañó a Israel en el desierto, te acompaña a tí en el desierto de tu vida.


Otra manera de entender el desierto es que es justamente en los momentos de mayor perplejidad cuando el Señor puede ser escuchado con mayor claridad. En medio del desierto es cuando el Señor te puede hablar para hacerte recordad sus promesas, sus mandamientos, sus ordenanzas; y los mensajes de los mensajeros suyos pueden ser mejor entendidos, y las canciones que podría componer el Señor para ti, pueden ser más valoradas. 


El Señor hablará a tu razonamiento y a tu sentimientos. El Señor hablará a tu corazón con todo su amor. Ten la disposición de pasar tiempo en oración con Él y estate atenta y atento a su dulce voz. 

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