SACIADOS


Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Joel 2:26


“Son muchos los que están clamando en pos del Dios viviente y anhelando la presencia divina. Permítase a la palabra de Dios que hable al corazón, y que aquellos a quienes sólo se habló de tradiciones, teorías y máximas humanas, oigan la voz de Aquel que puede renovar el alma para vida eterna”.  - Profetas y reyes, 461.


El profeta Joel profetizó en los días del rey Josías, cuando el pueblo de Israel estaba siendo llevados de la apostasía hacia la reconsagración. Es la época del arrepentimiento y de la vuelta a la adoración real con Dios. En este contexto se señala este texto. 


Es interesante que este versículo comience con la palabra “comeréis”. La palabra comer tiene algunas connotaciones. Recordemos que el mal ingresó a esta tierra por comer, y que con una comida se marcó la liberación de Israel de Egipto. Con una comida del cielo se mantuvo al pueblo de Dios por el desierto. Con una comida se marcó el momento previo a los sufrimientos de Cristo. Con un alimento se disfrutará el inicio de los años de salvación. 


Esta acción de comer va de la mano en el versículo con la acción de alabar. El dicho popular dice: “barriga llena, corazón contento”. Quizás en este contexto sea: “Boca comiendo, boca alabando”. Pero ¿alabando a Dios por qué asuntos específicamente? Porque el Señor hizo maravillas, es decir, hizo cosas que no se pueden explicar con la lógica humana, hizo cosas que eran difíciles para el hombre, pero fáciles para el Señor.  


El cuidado de Dios en favor de nosotros nos lleva a alabar su nombre, a sentirnos satisfechos, de manera tan similar a como nos sentimos después de participar de un banquete.


La última promesa de este libro dice que su pueblo no será avergonzado o desconcertado ni confundido. Al contrario, el pueblo de Dios sabrá claramente lo que el Señor estuvo haciendo en su favor. 


No tengas temor, Dios está actuando en tu favor aunque aun no te des cuenta. En los momentos de supremo dolor, clama en pos de Dios y abre la Biblia para encontrar la dirección y refrigerio de parte del Todopoderoso. Dios te muestre sus maravillas en tu favor para que te sientas saciad@.

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