EL PAN DE VIDA
“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Miqueas 5:2.
“Al hablar de su preexistencia, Cristo transporta la mente al pasado de las edades sin fin. Nos ofrece la certeza de que nunca hubo un tiempo cuando él no estuviera en compañerismo eterno con Dios. Aquel cuya voz escuchaban los judíos entonces, había estado con Dios como alguien que siempre lo hubiera acompañado”. Exaltad a Jesús, 117.
Belén significa “lugar de pan”, lugar donde se hace el pan. se la considera como un lugar pequeño, pero se afirma en el versículo que de allí saldrá el que será Señor en Israel, es decir, el que gobernará, dominará, enseñoreará, el que tendrá el derecho. A Dios le gustan los contrastes: el mar es detenido por la arena, el viento recio es resistido por las plantas frágiles, la lluvia destructiva deja nutrida la tierra a mediano plazo. En este versículo, el gobernador de todo saldría de la más pequeña ciudad de Judá.
¡Qué hermoso que el pan de vida (Juan 6:35), Cristo Jesús, haya nacido en Belén (Lugar de pan)! Dios es el que sacia nuestra hambre de eternidad. El pan es una puena simbología de Jesús. El profeta Elías cuando pasó por momentos difíciles y de tristeza, recibió la orden de comer un pan (1 Reyes 19: 5, 6); el pan no solo era un alimento complementario, sino central en la dieta del pueblo de Israel.
Cuando el pan se hacía para inmediato consumo se hacía sin levadura, para ser comido el mismo día. Jesús se representa a si mismo como el pan sin levadura, porque su Palabra debe ser consumida a diario, para que llene nuestra vida y nutra nuestro futuro con la esperanza y el sentido de vivir de sus enseñanzas.
El versículo además nos afirma que sus orígenes, o salidas, son desde la eternidad, es decir, desde el principio de todo. Nuestro gobernador es el que nos ve desde la eternidad, hasta la eternidad; es quien nos facilita todo para ser felices, fieles y laboriosos. Su eternidad nos habla de su divinidad, de su pre existencia, y por tanto, de que lo conoce todo de cada uno de nosotros, y nos ama.
Así como para Israel, el Señor de Belén sería el que los ayudaría a ser plenos y victoriosos, para nosotros, Cristo, el Pan de Vida, es quien nos alimenta diariamente para prepararnos para la eternidad, para ayudarnos a estar cerca de él, en felicidad y realización constante. Hoy es un buen momento para estar cerca de Jesús y ser alimentados por su Palabra y su voluntad. Hoy hagamos pacto con Dios para vivir en su presencia por toda la eternidad.


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