FACILITANDO EN NUESTROS HIJOS EL VÍNCULO DE COMUNICACIÓN CON EL CIELO - Pr. Yván Balabarca

“Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí”. Mateo 19: 14, 15.


Mateo se caracterizó por destacar las enseñanzas de Cristo y fue él quien registró este evento que es uno de los símbolos más grandes del amor del Señor por los niño además de un ejemplo de lo que él espera que hagan los padres con sus hijos.

Revisemos algunas enseñanzas que podemos extraer de este episodio del misterio de Cristo y cómo lo podemos aplicar a nuestros hijos: 

Primero: Jesús se encontraba dando una serie de enseñanzas, posiblemente a un grupo de adultos, cuando un grupo de madres presentaron o llevaron a los niños para que Jesús los bendijera por nombre. Esto es interesante… las bendición que Dios da a cada niño es personalizada. Cuando observar a nuestros hijos, encontramos que cada uno de ellos tiene un carácter y un temperamento diferentes, algunos son introvertidos y otros extrovertidos, algunos tienden a las ideas y otros a dejarse llevar por lo que perciben sus sentidos, algunos tienden a ser racionales, y otros a ser más emocionales, otros tienden a ser fijados en lo presente, y otros más a la planificación del futuro.

Hay que tener un trato personalizado con cada hijo… y si no los tienes, pues con tus hermanitos o primitos; no los trates como te resulte más cómodo a ti, sino como cada uno necesita ser tratado


Segundo. Venir a mí, es decir, que dejen llegar a los niños a Cristo. Lo que sucede es que los niños son sujetos a aprendizaje. Si no se les muestra el camino adecuado, ¿de dónde lo aprenderán? Uno de los grandes problemas es que alguien podría considerar que los niños son adultos chiquitos. No son adultos pequeños, aunque los vistan con traje y con vestidos de grandes. No. Ellos tienen su propio desarrollo humano y deben ser orientados desde sus capacidades y sus etapas de crecimiento. 

La mejor herencia que podemos darles es el que tengan esperanza en el Creador que les da dignidad y un futuro glorioso. Este pensamiento en los momentos mas difíciles de sus vidas les servirá como derrotero de esperanza para que busquen la ayuda del Señor. 

Los expertos en manejo de crisis recomiendan que mantengamos una actitud de esperanza frente a la vida, ya que las vicisitudes, los cambios, los problemas, las crisis en otras palabras, aparecerán de un momento a otro, desarticulando, desordenando, quitándonos el control, y es en medio de estos problemas en que necesitamos de esperanza, de fe. Los expertos ateos recomiendan la meditación o el yoga, los cristianos recomendamos la oración, la fe en un ser superior, que para nosotros es nuestro amado Señor y Salvador.

No se los impidan, No se lo prohibas, no se los detenga, no les estorben, no les nieguen, no les retengan. Estas son las formas en que se impide a los niños. Nuestro descuido, nuestra fatiga o desidia puede impedirles a los niños estar cerca de Dios, porque los niños no necesariamente tendrán la iniciativa de iniciar su devoción personal si es que sus padres no los motivan. Los niños necesitan tener no sólo motivación sino ver el ejemplo de sus progenitores; el ejemplo de que buscan al Señor cada mañana y leen la Biblia buscando la dirección del Todopoderoso.

Hay diversas formas de enseñarles de Dios a los niños y a los adolescentes; primero respetando las maneras en que aprenden, segundo, tratando de hacer actividades que les resulten agradables y atractivas según su edad, según su temperamento, y según sus intereses.

No ayuda la tendencia de algunos padres a querer compararse con sus hijos: “en mi época mi papá nos llamaba a leer la Biblia y si no íbamos nos daba un castigo; ahora mucho se engríe a los muchachos; sólo debería dársele es un buen castigo y ellos aparecerán en el culto tempranito y colaboradores”. 

Quizás así funcionó en una época, y ¡cómo me gustaría hacer una investigación de tipo cualitativo para saber cuáles fueron los resultado! Si es que ese método generó cristianos comprometidos, o solamente adiestró a una generación para que estén cerca de la iglesia formal.


Los estudios psicológicos nos pueden ayudar para llegar al corazón del niño y no solo con el castigo, ni ninguna otra forma punitiva, sino con inteligencia, con la mente, educándolos, no amaestrándolos como a animales. Es cierto que al llegar el momento se debe disciplinar, pero con inteligencia y paciencia.

De ellos es el reino. Esto se debe mostrar a los padres para poder reflexionar. Si nosotros atajamos (es otra manera de decir que si nosotros descuidamos) el vincular a nuestros hijos con el cielo, entonces nos convertimos en una piedra de tropiezo en su camino hacia la patria celestial, y se nos pedirá cuenta por ello.

Recuerda que las familias cristianas son "fábricas" de habitantes del cielo. Somos los maestros de los que habitarán en la patria celestial, por eso es que cada día, nosotros como padres debemos tener una íntima comunión con el rabino celestial.

Puso las manos. Jesús bendijo a los niños y es los que quiere hacer a través de tu ministerio como padre y como madre. Somos seres humanos y fallamos, pero nuestra batalla debe ser el esforzarnos cada día para pasar tiempo con el Señor y de alguna manera dar un ejemplo vivo a nuestros hijos pequeños y adolescentes, de lo que se debe hacer en términos de vida religiosa. 

Nuestro Señor está más que dispuesto a bendecir a nuestros hijos y nosotros como padres debemos ser parte de esa bendición, generando los espacios para nuestros pequeños y adolescentes se vinculen con el trono de la gracia. 




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