LO QUE DIOS DETESTA - Pr. Yván Balabarca

“¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable?” Miqueas 6:10


"En todos los detalles de la vida, los cristianos han de seguir los principios de la estricta integridad. Estos no son los principios que gobiernan el mundo; pues allí Satanás es el señor, y sus principios de engaño y opresión conllevan esa inclinación. Pero los cristianos sirven a un Señor diferente, y sus acciones deben ser forjadas en Dios. Deben poner a un lado todo deseo de ganancia egoísta” (Reflejemos a Jesús, 264).



Este parecería ser un versículo que reflejara la tristeza de Dios, al haber esperado que su pueblo cambiase, pero encontrando que no era así. Una de las cosas que Dios detesta es que haya en la casa del impío, es decir, del culpable, del injusto, del malvado, algo que el Señor llama: “tesoros de impiedad”, es decir, depósitos, lugares de almacenaje de riquezas mal habidas. Es decir lugares llenos de ganancias deshonestas, logrados con maldad, con injusticia, o con perversidad. 


Una de las cuestiones que Dios detesta es esa precisamente, las ganancias fruto del timo o el engaño; y además, otra realidad, detesta las medidas escasas, o los depósitos engañosos con que se brindaba cantidades de alimentos. En otras palabras, medidas falsas, que parecen estar entregando alguna cantidad (un kilogramo o una libra), pero que en realidad entregan menos de lo que dicen.



La apariencia de que todo está correcto cuando no lo está, las actividades ilícitas, las maldad en los negocios, el engaño, el aprovecharse de los que no saben, todo ello el Señor lo detesta, lo reprende y lo condena. Recuerdo el evento cuando el Señor Jesús se acercó a una higuera esperando encontrar higos, y al no hallarlos, maldijo a la planta la que se secó luego (Mateo 21: 18, 19).


Aparentemente a Dios le disgustan las apariencias sin contenido de bondad, El Señor ve más allá de nuestro outfit (atuendo). No está mal verse bien, pero ello debe ir de la mano con ser bueno o buena. Ser justo y amable, así como firme y valiente. El Espíritu Santo nos puede ayudar a completar en nuestra vida estas características de carácter,  . No basta con parecer ser bueno, hay que ser bueno.


El meollo del versículo de hoy es que Dios desea que tu y yo seamos íntegros, personas que estemos dispuestos y dispuestas a reflejar la justicia en nuestras transacciones, sin aprovecharnos de los demás, pero tampoco perdiendo con otros, es decir, siendo justos.





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