Tipos de crianza y tipos de hijos - Dr. Yván Balabarca
Me parece que el apóstol Pablo presenta uno de los mejores consejos que los padres podríamos tener. En la inspiración divina, el Santo Espíritu llenó de sabiduría al apóstol para poder darnos estos versículos orientadores. Veamos:
Colosenses 3:20: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Primero el apóstol hace un llamado a los padres para que coloquen toda su atención a sus palabras. Lo que va a decir debe ser analizado para poder entenderlo y ponerlo por obra.
El primer consejo es que no exasperemos a nuestros hijos. Pero ¿qué se exasperar? La palabra exasperar, en su contexto significa: Animar, estimular, provocar, irritar; el consejo sería así: “¡Oh Padres!, ¡No provoques sin razón a disgustarse a tus hijos!”. Esta es una traducción libre pero trato de dejar claro que el consejo del apóstol es que no tratemos de estimular un mal carácter o mal genio a nuestros hijos sin razón lógica; que no irritemos a nuestros hijos.
Sucede que cuando un padre o una madre llegan a la casa después de trabajar, encuentran que los hijos no hicieron lo que debían hacer, como por ejemplo lavar los platos, barrer la casa, tender las camas, lo normal es desesperarse y renegar o gritar. El consejo es que eduquemos aunque estemos cansados.
Llegar y muchachos con mansedumbre, pero con autoridad, que dejen de hacer lo que están haciendo, y que nos acompañen a lavar los platos. "Mira yo lavo y tu enjuagas ", Por otro lado, la otra hija puede ir barriendo. Mientras se van haciendo estas actividades se pueden ir conversando sobre las experiencias que han tenido los hijos durante el día. Luego que se han terminado de hacer las cosas, al menos, lo que se espera que esté hecho, el padre y la madre, pueden dar un consejo a los hijos. “Espero que para mañana esto esté hecho antes de que regrese a casa, ¿puedo esperar esto, hijo, hija?”.
Esto es clave, ya que los hijos desearán que el padre o la madre lleguen y lo tratarán de esperar con las cosas listas para conversar y pasarla bien con ellos. Además los hijos aprenderán a vincular las actividades del hogar con un ambiente de alegría, conversación, solaz y diálogo.
El apóstol además predice que si lo que hacemos es solo renegar, gritar, exigir, los hijos se sentirán desanimados en nuestra presencia y precisarán ser arreados para hacer las cosas. El apóstol además, remata con el siguiente versículo de Colosences 3:23: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres…”.
Recuerda que las cosas debes hacerlas bien, como para el Señor, pero con el corazón, es decir, con la vida, con el alma, pensando, con estrategia. Debes conocer a tus hijos para saber qué pasos tomar. Y se conoce a los hijos pasando tiempo con ellos.
Déjame mencionar algunos tipos de crianza que usan los padres, y algunos tipos de hijos:
Padres autoritarios: son los que colocan reglas inflexibles, y son exigentes y severos, tratando de controlar el comportamiento de sus hijos. Ven a los hijos como seres a los que hay que domar o adiestrar, en lugar de educar. Ello exigen obediencia y autoridad. Castigan como forma de controlar el comportamiento de sus pequeños. Este tipo de crianza, por lo general produce niños malhumorados y estresados, así como la pérdida de deseos de superarse, ya que solo se mueven en base a la desaprobación o aprobación de sus padres.
Padres autoritativos: son padres cariñosos, y que ayudan a sus hijos, pero a la vez, establecen límites claros. Los padres ejercen el control a través del diálogo, escuchando la opinión de los hijos, no necesariamente estando de acuerdo. Los niños tienden a ser amistosos y respetuosos.
Padres permisivos. Los padres son cariñosos, relajados, y no establecen reglas firmes. No controlan y no exigen comportamientos agrádales a sus hijos. Los niños tienden a ser rebeldes, impulsivos, dominantes, agresivos, con baja autoestima y bajos niveles de autocontrol. Por lo general los jóvenes tienen poca motivación para realizarse.
Ahora déjame proponerte algunos tipos de hijos, según el estilo de crianza:
- El niño dependiente. Este niño cuenta con padres autoritarios, y sólo puede hacer las cosas si es que los padres se lo autorizan. Esto lo ha vuelto tímido, incapaz de tomar decisiones, miedoso, inseguro, porque no sabe si lo que va a hacer agradará o desagradar a sus padres, ya que solo se dedicó a seguir órdenes.
- Elijo tirano. Éste niño es dominante, egocéntrico, y descontrolado. Mira sus padres como la fuente de sus recursos. No negocia, sino que exige que el padre o la madre le hagan sus gustos. Éste niño cuenta con padres permisivos.
- Los niños equilibrados. Son los que tienen padres autoritativos, con los que puede conversar, exponer sus puntos de vista, negociar, pero que sabe también que sus padres no van a contradecirse mutuamente, y que no van a romper las reglas
Todos los tipos de crianza, en algún momento, o en alguna ocasión, se tendrán que utilizar dependiendo del contexto. Pero la columna vertebral debe ser la crianza autoritativa. En la que pasemos tiempo con nuestros hijos, conversemos, negociemos, los escuchemos, aprendamos mutuamente, gastemos bromas, nos riamos juntos, trabajemos juntos, nos informemos de la realidad económica del hogar, y colaboremos todos.
Esto exige que cada padre, y que cada madre, estudie el temperamento de sus hijos, las tendencias de su carácter, las tendencias de su manera de ser, para saber qué dirección tomar al momento de orientarlos, de corregirlos, de animarlos, de disciplinarlos, de pasar tiempo con ellos.
Un padre y una madre informados, y con la suficiente fuerza de voluntad como para que los hijos se sientan comprendidos, atendidos, vinculados a su corazón de padres, dará como resultado una crianza inteligente, cuidadosa, dependiente de Dios.
Te animo a seguir leyendo los siguientes capítulos para contar con mayor información y puedas tomar decisiones informadas en cuanto a la crianza de tus pequeños y de tus adolescentes.
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