ABRAZAR A TUS HIJOS ¿QUÉ BENEFICIOS LES DARÁ? - Dr. Yván Balabarca.
Recuerdo que en el año 1996 tuve la oportunidad de trabajar como profesor de Biblia en uno de los colegios más importantes del norte de la ciudad de Lima, en el Perú. Allí publiqué un corto libro titulado “Bajo la sombra del Omnipotente”. Tomé la frase del David, en el libro de Salmo 91. En los versículos 4 y 5 dice lo siguiente: “Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es verdad. No temerá el terror nocturno, ni saeta que vuele de día…”
En estos versículos se da la idea de como el águila cubre a sus polluelos protegiéndoles de las inclemencias del tiempo y de los peligros de la noche. La palabra Cubrir (סכך ) da la idea de “proteger, poner un cerco, hacer que algo sea inaccesible”. Como que Dios entreteje circunstancias para proteger a sus hijos. Esa es la idea más cercana de un abrazo de parte de Dios.
El abrazo de Dios es como un escudo y una adarga (muro, pared) para proteger a sus hijos. Así como el impacto del abrazo de Dios es ese, ¿cuál es el impacto del abrazo de los padres sobre los hijos? veremos.
Las observaciones desarrolladas en orfanatos demuestran que quienes no reciben abrazos o un gran estímulo sensorial, presentan severos déficits cognitivos. Pero al recibir interacción por 20 minutos durante 10 semanas, sus puntajes se elevaban a nivel cognitivo.
Los bebés aprenden de su mundo a través del contacto físico, y es por ello que el abrazo o sentir el calor de sus progenitores desarrolla sus sentidos. El abrazo mantienen a los niños sanos, si se sientes carentes de afecto, eso podría afectar su salud.
Cuando una persona se siente abrazada, se desencadena oxitocina, esta hormona está asociada a la confianza, a la seguridad y al amor. Esto logra que los niños crezcan más estimulados y con una tendencia a sentirse más seguros, provocando también que los niños desarrollen más resiliencia, o la capacidad de reponerse ante las situaciones adversas que presenta la vida de manera natural.
En la universidad de Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Estados Unidos, se pusieron a investigar los efectos de los brazos en 404 participantes que fueron expuestos al virus del resfrío. El resultado fue que las personas que reciben más abrazos tenían menos riesgo de infección que las que reciben menos. Si una persona recibe más abrazos estará más protegido de las infecciones virales. ¡Qué oportuno para estas épocas!
Según la Asociación Americana de Psiquitría (APA) está demostrado que al abrazar se reduce el cortisol que es la hormona que nuestros organismos secretan cuando atravesamos situaciones estresantes. En la misma universidad de Carnegie Mellon, en otro estudio con más de 400 personas, encontraron que los abrazos pueden amortiguar los efectos de un conflicto vivido. En otras palabras, si la persona vivía un conflicto, y recibía un abrazo, los efectos del conflicto no eran tan perjudiciales. Según la investigación, un abrazo será más efectivo si se recibe de una persona significativa afectivamente, como el cónyuge, el padre, o un amigo.
Al recibir el abrazo, el cuerpo secreta oxitocina, serotonina y dopaminas, que juntas forman un cóctel hormonal de felicidad. El abrazo se constituye en uno de los mejores medios para animar a los hijos.
En esta pandemia han aumentado el número de personas con mascota, quizás debido a que se precisó mayor contacto afectivo para poder sobrellevar la soledad que los confinamientos que en diversos países se dieron. Los abrazos, el contacto físico saludable, ayuda a sobrellevar las cargas de la vida. Por tanto son aun más necesario en nuestros hijos que se están enfrentando a los cambios naturales bio psico socio eco espirituales de su crecimiento.
Huggies, una empresa de pañales, se dieron a estudiar el efecto de los atrasos en bebes, lo que reveló que los bebés prematuros que recibieron al menos una hora de contacto físico humano por día durante 14 días, durmieron mejor, tuvieron mayores resultares físico y mejores resultados en el funcionamiento del cerebro, recuerdo y organización de información mientras crecían.
Es muy sencillo que comiences a abrazas a tus hijos, no importa la edad que tengan; puede que no hayas sido el padres más afectivo del mundo y que sientas que tus hijos ya están grandes, pero no hay tiempo que perder. Trata de enfrentar tus experiencias previas del pasado, y proponte comenzar a abrazar a quienes más amas. Derriba lo que te impide ser más afectivo con tus hijos. Ellos lo valen.
Así como ´Dios nos deja ver que nos ama y nos abraza bajo sus alas, y la ciencia nos deja saber los efectos positivos en nuestros organismos, así también, ahora que ya sabes de esto, debes abrazar a tus hijos para colocar un cerco de fortaleza en ellos, que los ayude a enfrentar con seguridad la vida, con la certeza de que podrán avanzar hacia sus objetivos saludables.
Nunca es tarde para comenzar. Alguien alguna vez dijo que nunca había recibido contacto físico saludable de parte de sus padres y que no sabía ahora que era padre como hacerlo. Solo aquellos que aman, pueden hacer cambios por sus seres amados. Es hora de hacerlo por tus hijos. Conozco a muchas personas que se volvieron mucho más afectivos en su paternidad. Unos comenzaron con sus hijos pequeños y otros con sus hijos grandes, pero todos encontraron que fue muy efectivo y los unió mucho más a sus seres queridos.
No mires hacia a atrás, ni te quedes lamentando por lo que hiciste o dejaste de hacer; es hora de comenzar a abrazar a tus hijos con cariño. Hoy propón en tu corazón abrazarles por lo menos cuatro veces en diferentes momentos del día. Será una práctica que redundará en grandes beneficios para él o para ella.
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