LOS NIÑOS APRENDEN A SU PROPIO RITMO, RESPETE ELLO! - Dr. Yván Balabarca
Si descubro que mi hijo tiene un ritmo menor de aprendizaje, quizás pueda deberse a su propia edad, o madurez psicológica, motivación, preparación previa o estimulación, respeto a su tipo de inteligencia, o hasta nutrición. Dado el caso, e identificando la condición natural de nuestro pequeño, podremos hacer los estímulos adecuados con amor, constancia y paciencia.
Existen tres tipos de aprendizaje, el primero es el aprendizaje rápido, que se manifiesta cuando el niño aprende una manera de proceder, de manera rapada, y además puede recordar lo que aprendió y repetirlo. Puede retener mucha información y luego repetir los procesos aprendidos y probarlos.
El segundo tipo de aprendizaje es el moderado, y es cuando el niño tiene la media del grupo. Está dentro de los tiempos esperados para que retener grandes cantidades de información y repetir los procesos aprendidos y probarlos en su experiencia.
El tercer tipo de aprendizaje es el lento. Los niños se demoran más que su grupo para realizar las actividades, y aparentemente no retienen la información con tanta facilidad como los anteriores. Precisan mayores explicaciones y repeticiones, para realizar un procedimiento.
En algunas áreas los niños pueden tener aprendizajes lentos, y en otras aprendizajes rápidos, esto dependerá de la motivación o circunstancias decida niño y cuánto se estimule su tipo de inteligencia en el aprendizaje de algún proceso.
Se da cuenta que cada niño tiene un aprendizaje diferente? Aun en cada uno de nuestros propios hijos se puede evidenciar. Ningún niño es igual a otro. Hay niños que comienzan a hablar más temprano que otros, o que dejan el pañal más rápido. No importa tanto si un niños aprende más rápido o más lento, sino que AVANCE en su desarrollo. Para algunos niños estudiar solos, o en grupo es más agradable; o hasta el solo estudiar no es agradable.
Lo mejor que podemos hacer como padres es evitar compararlos. Si lo hacemos podremos notar que nuestros hijos pueden estar más o menos aventajados que la mayoría, y ni notamos esto último, quizás nos sintamos motivados a llenar a los niños de tareas escolares, clases de reforzamiento, actividades extra curriculares, y quizás lo que se necesita es estar más tiempo con ellos para ver cómo es que aprenden mejor.
Procuremos que nuestros hijos se sientan felices, que sientan que se los considera como personas maravillosas y se vuelvan fueres emocionalmente. Esto es el inicio para que avancen en el desarrollo de su inteligencia.
Si vivimos comparando a nuestros hijos constantemente, quizás los veamos constantemente desaventajados, por lo que deberemos aprender a vivir sin la motivación de la competencia, sino que nos acompañaremos mutuamente, para aprender a trabajar en equipo, ayudándose, confiando, agradeciendo.
No sienta que su hijo tiene un problema o que va atrasado. Si no tiene ningún diagnostico, entonces todo va bien. Solo tiene su propio ritmo. Tiene sus propias fortalezas y hay que aprender a distinguirlas y a estimularlas.
A lo largo de mi vida he visto a chicos brillantes quedarse en el camino del conformismo, gozándose de sus logros y habilidades tempranas o juveniles, y caer en el pecado de los inteligentes: el conformismo y el ocio; mientras que también he visto a muchachos menos hábiles, pero constantes que lograron más avances en la vida.
Aprendí de ese modo que el constante supera al brillante tarde o temprano. Precisamos como padres ser consistentes en la crianza que damos a nuestros hijos. Recuerde la fábula de la carrera entre la liebre y la tortuga. Un niños correctamente estimulado puede ser una tortuga o una libre consistentes y constantes sobre todo.
La Biblia nos da un consejo de crianza maravilloso en Deuteronomio 6:7 : “y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”.
La palabra hebrea que se traduce como “repetir” (שׁנן) tiene algunas ideas que la secundan como “afilar", “ceñirse alguna prenda”, para que se ajuste bien. En otras palabras, se da la idea de constancia, de la repetición. Parece algo simple, pero es un consejo valiosísimo para la paternidad y maternidad. Repite constantemente lo que quieres que tus hijos aprendan, cada día, de manera consistente. En los niños se aprende más por el ejemplo que por las palabras.
Nosotros como padres somos los principales instructores de nuestros hijos y estamos llamados a desarrollar en ellos todas su habilidades, con amor, cariño y constancia. Recuerda el consejo bíblico; todo lugar es bueno para poder estimular a nuestros pequeños. En casa o fuera de ella, tendremos ocasiones para conversar, reír, recordar, y aprender, de las mismas experiencias que se van experimentando en el parque, jardines, o con las mascotas.
Educar con consistencia tiene que ver con ser constantes en la forma en que estimulamos a nuestros pequeños. El que un día si seamos padres muy perseverantes, y un día seamos distantes, no ayuda. Debemos aprender a estimular a nuestros hijos de manera sostenida, con un método.
Cantar canciones con contenido educativo, jugar con bloques, colocar música en otros idiomas, ayudarles a caminar en una linea, sosteniéndoles de las manos, según sea su edad, todo ayudará para estimularles. Llevarles a un zoológico, jugar con ellos en los juego del parque, desarrollar en ellos la noción de arriba, abajo, derecha e izquierda, todo ello ayudará a que crezcan y se apresten para recibir luego aprendizajes más complejos.
Si eres un padre o una madre que pasas poco tiempo con tus hijos y deseas descansar porque trabajas mucho para cubrir las necesidades de tu familia, deberás hacer alianzas para que tus hijos puedan estar más estimulados. Alianzas con alguna profesora particular o con alguna institución de estimulación. Pero ojo, no es lo mejor. Debes evaluar si puedes cambiar de trabajo para poder pasar más tiempo con ellos. Los niños crecen y llegará el día en que se irán. Debes aprovechar el tiempo con ellos.
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