La importancia de los horarios en los niños - Dr. Yván Balabarca

Deuteronomio 11:19 nos deja un mensaje muy práctico: “Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando a ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. Este versículo se refiere ha hacer el hábito de contar historias en la mañana y en la noche, en las horas de solaz y en las horas de estar con la familia. Es decir, hacer el hábito de estar juntos y aprovecharlo para dar instrucciones a los niños, pero a modo de historias, con cariño y paciencia; historias que no solo impacten su desarrollo psicológico o social, sino también el físico, el espiritual y su responsabilidad con su entorno.




La palabra, “enseñaréis” (למד, aprender, adiestrar) refiere que debemos enseñar a nuestros hijos a ser diestros en algo, y es en el de lograr que hagan hábitos, que los relacionen con quien les pueden ser de beneficio, primero con sus padres; con sus hermanos, y con el Todopoderoso.


Otro texto, Eclesiatés 9:7, enriquece lo anterior: “Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios”. Aquí se refiere a compartir los alimentos, con dos actitudes: gozo (שִׂמְחָה) es decir, con espíritu de fiesta; y alegre (טוֹב) con corazón bueno. En otras palabras, no hagamos de cada comida una batalla ni un ajuste de cuentas, sino una ocasión donde nos sintamos felices y alegres de estar juntos, de orar por los alimentos y de gozar de la bendición de estar vivos y disfrutar de los sabores. Estar juntos.


Estos dos versículos nos dan la idea de establecer hábitos con los niños. 


Los niños necesitan rutinas para desarrollar un sentimiento de seguridad. Charles Reade, un novelista británico del siglo XIX, famoso por su obra El Hogar, dejó una frase que los padres podríamos aquilatar y practicar muy bien: “Siembra un acto y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosecharás un carácter. Siembra un carácter y cosecharás un destino”. Esto nos ilustra la importancia de inculcar rutinas y hábitos saludables a nuestros hijos.


Los hábitos saludables harán que cuando crezcan nuestros bebés o niños, se sientan más seguros; desarrollen perseverancia y constancia, practicando que lo que se inicia, se termina. Los rituales le ayudarán a sus hijos a desarrollar un esquema interno de orden, y seguridad en función de lo que le rodea. Esto mejora el ambiente familiar, porque luego no hay que luchar para traer a los hijos a la mesa, ni para pedir que cooperen con las actividades personales ni sociales del hogar. Se lavarán los dientes y harán las tareas del colegio sin dar batalla.


Por ello el ambiente familiar mejora, los valores como la cooperación se instauran. Los hábitos que sus hijos deben tener presente son muchos, pero recuerde que esto es por modelaje; es decir, que usted debe dar el ejemplo. La frase “ojo al guía” es la que debe estar presente en su paternidad. La idea es que los niños aprendan constancia y regularidad. 


Algunos hábitos que los niños deben lograr, en la etapa pre escolar, es que aprendan a dormir solos, logrando que los hábitos del sueño se desarrollen con normalidad, hábitos como lavarse los dientes antes, cambiarse la pijama, dejar la ropa sucia en su cesto, orar antes de dormir, leer un cuento o una historia antes de dormir, el beso de las buenas noches; son hábitos para ir a la cama. 


Otro hábito que se debe lograr es que el niño coma sano, que disfrute de las ensaladas, de las frutas naturales, y de los alimentos de casa. Esto hará que crezcan feliz y con la digestión saludable. 


El hábito de la higiene personal no se puede descuidar. La rutina de tomar baño, de lavarse la cara, de peinarse, lavarse las manos antes y después de comer, lavarse los dientes después de cada comida, mirarse en un espejo para cuidar su piel, y para todo ello debemos ser el ejemplo. 


El ejercicio físico, padres y madres, los niños lo aprenderán en la medida que se sientan motivados no solo por los implementos que se les compren, sino por el ejemplo y sobre todo, los momentos divertidos que pasen con sus padres. Si no somos gente de ejercicio, es hora de implementarlos en nuestras vidas para impactar a nuestros hijos e hijas, nunca es tarde. 


Otro hábito que debemos enseñar a nuestro pequeños es la flexibilidad, ya que en la vida real hay muchas cuestiones que se atraviesan en la agenda; una enfermedad, un cambio de planes, una fecha importante, por lo que los niños deberán de tener espacios de tiempo para cumplir con sus horarios, pero ojo, no dejarlos a su suerte, sino ir siempre monitorizando sus actividades. 


No somos padres perfectos, ni pretendemos serlo, ya que la vida presenta diversos matices y constantes desafíos que nos permiten hacer las cosas bien por un lado y bajar la guardia por otros, pero eso no debe ser una excusa para bajar la guardia. No son realidades constantes. Debemos avanzar con criterio y tratar de hacer lo mejor para nuestros pequeños. Ellos son nuestro principal proyecto de vida.


Mi esposa tiene un lema: “trata a tus hijos pequeños como quieres que ellos te traten cuando ellos sean adultos y tu un anciano”. Es una frase muy intensa y de profunda reflexión. Los hábitos les abrirán las puertas a sus hijos para triunfar en sus vidas.


Antes de cerrar este apartado, debo decirles que sus hijos desde pequeños deben aprender el amor por los idiomas. Por favor, motívenles para estudiar el inglés, en alguna academia con buen método o contratando a algún maestro agradable que pueda enseñarles de tal modo que quieran aprender a crecer en este lenguaje. El inglés les abrirán muchas puertas, y de por si es una herencia que les granjearán buenas oportunidades en cualquier lugar. 


Como siempre, quienes debemos ser los primeros en dar el ejemplo somos los padres. Hagamos nuestro mejor esfuerzo. 

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