¿Cómo se inicia el camino hacia la lascivia y la adicción a la pornografía? - Dr. Yván Balabarca




Muchas de las cosas comienza en esta vida con un pensamiento, con una curiosidad, con un deseo intenso de saber acerca de algo. Y el camino hacia la lascivia empieza igual. Jóvenes y señoritas que nunca han visto pornografía, pero por moda, por presión de grupo, “porque todos los hecho". Deciden experimentar por primera vez una masturbación, pensando que es lo más común, pensando que es hasta recomendable para tener luego un desempeño sexual agradable, de éxito.


Sin embargo, muchos de ellos caen en una trampa de la cual ya no pueden salir, convirtiéndose en consumidores habituales de productos pornográficos, que lo único que hacen es ir acrecentando en ellos el deseo de consumir más, primero fotos, luego videos, para luego llegar a consumir productos audiovisuales mucho más explícitos, donde se observan violaciones, zoofilia, y muchas otras actividades denigrantes, que le pueden resultar al consumidor como desagradables al principio, pero con el tiempo, para ir transformando su moral.


Todo empieza con un pensamiento, con el deseo de explorar, con el deseo de saber¿qué hay más allá? con el deseo de responder la pregunta: ¿qué se sentirá?, ¿cómo será?.


Muchas personas que consumen pornografía terminan yendo a hacer uso de los servicios de meretrices, o peor aún, participando de actos violentos contra el género opuesto. Esto se pudo haber prevenido. Esto se pudo haber detenido cuando recién se iniciaba. Muchas veces sólo faltaba la voz de un tutor, de un maestro, de un padre, de un amigo, que tuviera la suficiente convicción, para decirle: ¡Detente! Éstos maestros son los que hacen falta.


Éste libro tiene ese propósito, el de convertirse en el amigo que te habla, que te dice ¡detente!


Comencemos con lo primero, con algunos consejos acerca del manejo de tus pensamientos, de no darte licencia, ni autorización para que tu imaginación se desboque como perro sin dueño, sino que lo tengas controlado. Esto te puede resultar cansador, retrógrado, hasta incluso te puede parecer cucufato, sin embargo las grandes mentes, aquellos que se han cultivado, aquellos que no viven ni crecen como el gras del campo, sino que tienen un propósito de vida, luchan cada día por ser mejores, pues son custodios de sus pensamientos y de aquello que ingresa en sus cerebros.


En el Salmo 139: 23, 24, aparece el siguiente texto: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mi camino de perversidad, y guíame en el camino eterno". En este versículo podemos destacar algunas palabras claves: “examíname”, en otras palabras, reconóceme, explórame, prueba, cántame, investígame, escudríñame, sondéame, en otras palabras, es la oración que suplica a Diós que lo conozca, para que a partir de allí, pueda ser rescatado, pueda ser ayudado.


Este es el primer acto para salir del pecado de la lascivia; primero hay que reconocer la debilidad, hay que reconocer la inmundicia del acto, hay que reconocer que traemos dolor, y vergüenza, no solamente para si mismos, si no a las personas que se pueden ver afectadas por una práctica tal (novio, novia, esposo, esposa, padres, hijos, iglesia, etc.). Puede que haya muchas personas que aprueben el tener relación con la pornografía, o con prácticas lasivas, pero la pregunta es ¿Son personas que te van a ayudar a ser mejor?


La oración de este Salmo es una súplica al Señor de los cielos para que lo conozca; como suele suceder en los Salmos, ya que es poesía, aparece otra palabra que refuerza lo primero: “pruébame”. Esta palabra tiene la idea de probar un metal fundiéndolo, o de probar a una persona, es decir escudriñandola hasta su sustancia misma, hasta los pensamientos y las intenciones;  en la última parte del versículo 23 aparece la palabra “pensamientos”, y aquí se refiere a aquellos pensamientos de lo más profundo del ser. La oración ruega al Todopoderoso que conozca el Señor los pensamientos del penitente.


Cuándo el salmista dice “pruébame y conoce mis pensamientos”, está no solamente pidiendo que pueda conocer lo más íntimo de sus motivaciones, sino también que Dios pueda observar, tener una experiencia con él; es decir que asuma un rol no solamente de juez, sino de amigo íntimo, que es capaz de orientar, de ayudar, de consolar, de sostener, de dar fuerzas para cambiar el rumbo de los pensamientos.


Y es que, cuando los pensamientos surgen en una mente que tiende a desarrollar dependencias emocionales, es decir, que tienen el patrón psicológico que incluye la necesidad de que otras circunstancias o personas, o procesos, asuman la responsabilidad en las principales parcelas de su vida, se puede fácilmente formar una adicción.


Esta serie de artículos te ayudarán a poner en orden y controlar aquellos pensamientos ingobernables. Lo qué pasa es que puede que te hayas permitido espaciarte en cuestiones que definitivamente no son de ayuda. En cuanto al tema de la lascivia, lo que hace es que predispone a la mente del hombre a mirar la mujer como objeto que puede ser utilizado y dejado a placer, quitándole la dignidad de ser humano, convirtiéndola en un mero receptáculo de pasiones. Por ello es que la pornografía y la lascivia deben ser minimizadas hasta su mínima expresión para que no solamente coloquemos a la mujer, y en el caso de las mujeres, al hombre, en su verdadero sitial de honra y respeto, sino también que se vuelva la mente propia, digna y viril; y sobre todo, humana, y saludable.


Muchos pensamientos forman la historia no escrita de un solo día, y tienen mucho que ver con la formación del carácter. Debemos vigilar estrictamente nuestros pensamientos, pues un pensamiento impuro deja profunda impresión en el alma. Un pensamiento malo deja una mala impresión en la mente. Si los pensamientos son puros y santos el hombre mejora por haberlos acariciado. Aceleran el pulso espiritual y aumentan el poder para hacer el bien. Y así como una gota de lluvia prepara el camino para otra en el humedecimiento de la tierra, un buen pensamiento prepara el camino para otro.—Mensajes para los Jóvenes, 142 (1901). 


Recordemos que no somos solamente ser biológicos, sino que además somos psicológicos, sociales, ecológicos, y, espirituales. Esto significa que debemos cultivar todas las áreas de nuestro ser, porque todas y cada una de ellas impactan de manera positiva o negativa en las demás.


Trata de ayudarte generando ambientes, o marcos, o ámbitos, en los que los pensamientos positivos se aniden en tu mente. Esto exigirá de ti cierta disciplina, sobre todo para no dejarte llevar por lo que te ha gustado hasta ahora, sino por aquello que debes hacer. Lo que te gusta no necesariamente es malo, de ser así, continúa cultivándolo. Me puedo referir a un hobby como la carpintería, la jardinería, o la ejecución de algún deporte o colección. Eso está muy bien. Me refiero a otras aficiones o gustos que generan en pensamientos negativos, como las conversaciones obscenas, la expectación de material pornográfico, u otra práctica que a la larga puede ir trastornado tus pensamientos, de saludables a tóxicos.


El escritor Ralph Waldo Emerson escribió lo siguiente: “siembra un pensamiento y cosecharás una acción; siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembre un carácter y cosecharás un destino”. ¡Cuánta sabiduría hay contenida en estas frases. Hay que controlar los pensamientos con urgencia.

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