EL CAMINO DE LA LASCIVIA - Dr. Yván Balabarca


“Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;  sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte". Santiago1:13–15.


Esta porción de la Biblia ilustra cuál es la anatomía de la tentación y del pecado. Analicemos brevemente estos textos para comprender y aprender cómo hacer un plan de batalla para la próxima vez que la tentación te asalte. 


“Cuando alguno es tentado”, es decir, “puesto a prueba”. La tentación llegará con toda seguridad. Muchos luego que han caído y se han arrepentido, han alcanzado la paz del perdón del Señor. Pero al pasar los días se han confiado de que esto no pasará nuevamente, es decir, de que la tentación no llegará de nuevo, por lo que bajaron la guardia y al llegar la tentación otra vez, han vuelto a caer. 

“No diga que es tentado de parte de Dios”. La primera reacción del corazón del hombre es la de atribuir la culpa a Dios, por lo malo que pueda estar pasando. Surgen expresiones como: “¿Por qué me hiciste así?” “Si Dios sabía que sería así ¿por qué lo permitió?”. Una vez alguien dijo: “El mayor logro del diablo es haber hecho creer a la gente que no existe”. Entonces el primer pensamiento por lo general es culpar a Dios. Pero el texto que estamos examinando nos dice que no lo hagamos. 

“Porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie”. Dios no cae en las artimañas del diablo, ni Dios usa las estratagemas del mal. No olvides que cualquier dolor, cualquier decepción, cualquier acto contra tí, es provocado por el enemigo de Dios. La gran labor de Dios es que puede llevarte en paz en medio de la tormenta que el enemigo provoque. No te dejará sola, no te dejará solo. 

“Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”. Cada uno es probado por su propia concupiscencia, esta palabra se puede traducir como “anhelo”, “deseo”, “codicia”, “lascivia” y “pasión”. La palabra lascivia tiene que ver con una conducta vergonzosa y chocante para la decencia pública. Cada uno es probado o tentado por su propia lascivia.

Luego, en el verso 15 aparece una escalera de degradación: La concupiscencia, o deseos lascivos, dan a luz pecado, y este, una vez hecho, da como resultado la muerte espiritual, de la moral y las percepciones espirituales. 



La ciencia aun tiene mucho que descifrar sobre cómo funciona el cerebro, sin embargo se tienen algunas luces sobre cómo se van almacenando los pensamientos que dan a luz los hábitos.

Cada vez que se repite una acción, se producen asociaciones psicológicas y reacciones neuroquímicas. Las células nerviosas tienen una parte llamada axón, que es la parte de la célula que transporta los impulsos nerviosos, son como los puentes entre el cuerpo y el núcleo de las células nerviosas. Allí, para facilitar que la información nerviosa llegue más rápido y hasta sin reparar en ella, se producen unos botones de proteínas, que sirven para formar la sinapsis o comunicación fluida y fuerte entre dos neuronas o células musculares o glándulas. 

Dicho de otro modo, cada vez que se desarrolla una actividad, sea buena o mala, las neuronas irán generando “caminos neuronales” entre ellas, y gracias a los botones de proteína en los axones, estos “caminos” se hacen más fuertes cada vez. Estos “caminos neuronales” son los hábitos que nos acompañarán el resto de la vida.

Demos un ejemplo: Si sabes manejar una bicicleta sin ruedas de aprendizaje, pero no la conduces hace años, te apuesto que la podrías manejar de nuevo, aunque haya pasado mucho tiempo desde la última vez. Lo que sucede es que al momento de aprender, hace años, tu cerebro hizo sinapsis o caminos neuronales que te ayudan a recordar siempre como manejar una bicicleta. 

Esto se aplica a todos los actos habituales de tu vida: usar los instrumentos para comer, el caminar, el hacer un ejercicio, los hábitos alimenticios, etc. Sin embargo, también implica el ver pornografía u otras actividades lascivas. Además, estas actividades por lo general están asociadas al placer.. 

Un artista pinta cuadros porque le produce placer cuando los desarrolla y concluye. Un comerciante trabaja porque le agrada ver el proceso de generación de ingresos. Un pornógrafo ve pornografía porque siente placer.

Entonces, los hábitos se van formando cuando nos damos el permiso de repetir las acciones que queremos que nos den placer. Así surgen los hábitos que luego no se pueden romper, a menos que suceda un milagro. Vuelvo al ejemplo de manejar bicicleta. Si dejas de conducir bicicleta, por años, no significa que olvidaste manejarla, sino que el hábito está allí, dormido, pero puede resurgir sin problema en la ocasión adecuada. 

Un pornógrafo, puede que hayan pasado años que no se expone a ello, pero no significa que esté libre necesariamente de la tentación, sino que debe no exponerse a ella. 


La cuestión es doble. No permitirse que se detonen los pensamientos que inician el ciclo sináptico, y segundo, desarrollar nuevas fuentes de placer saludable. Esto exige muchas veces la ayuda de otras personas, si es que el pornógrafo tiene locus de control externo. Es decir, necesita ser motivado por otros para decidirse a cambiar. Mientras que otros, que tienen el locus de control interno, se motivan solos y deciden cambiar. Ambos, con locus interno o externo, le ponen todas las ganas para romper las cadenas. 

La pregunta es: ¿cuáles son los detonantes? ¿Cuales son las situaciones “que predisponen a darse licencia con la lascivia?

  1. Mal manejo de emociones
  2. Falta de límites propios
  3. Baja autoestima
  4. Poca fuerza para resistir la presión de grupo
  5. Debilidad para postergar el placer
  6. Bajo control de impulsos
  7. Búsqueda de emociones intensas
  8. Deseo de escapar de los problemas
  9. Fracaso escolar
  10. Antecedentes familiares de consumo de pornografía
  11. Incapacidad de soportar las situaciones frustrantes de la vida.
  12. Curiosidad sin control
  13. Visión pesimista del futuro, poca esperanza en Dios, deprimiéndose fácilmente. 


Si el joven o la señorita que tienen este perfil, se queda:

  1. En soledad
  2. Con apetito
  3. Con cansancio

Entonces querrá “recompensarse” con alguna fuente de placer que conozca y que su cerebro le indique que es fácil de conseguir. Una personas con ese perfil, que se quede solo, con apetito, y cansancio, tendrá sus facultades morales muy debilitadas para resistirse a su propia concupiscencia o deseos carnales. 

En los siguientes capítulos aprenderemos cómo




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