¿Cómo controlar los impulsos lascivos? - Dr. Yván Balabarca
A lo largo de los años he aprendido que es muy necesario el control de impulsos. Muchos luchan con los pensamientos obsesivos recurrentes que los motivan a desarrollar conductas negativas como alguna adicción a alguna sustancia, o a algún proceso repetitivo que se puede volver nocivo, o a alguna persona formando una codependencia.
La lascivia también puede ser desarrollada como una conducta obsesiva recurrente, que ira destruyendo la percepción de lo que es bueno a nivel sexual, destruyendo la imagen que se tiene del ser humano, contemplándolo como objeto, y no como un ser que debe ser ennoblecido, respetado y digno de atención.
Los impulsos que motivan a una persona a hacer uso de la pornografía y de materiales lascivos, como cualquier otro impulso que conduzca a desarrollar hábitos que afecten el buen funcionamiento del individuo, pueden ser controlados con técnicas que ahora paso a compartirte:
- Generalmente podemos identificar el origen, lo que detona, esos momentos de impulsividad; lo que abre la puerta a los deseos obsesivos recurrentes. Esos arranques de impulsividad por lo general van de la mano de circunstancias como la soledad. Nadie puede ver lo que se hace, nadie está para que la vergüenza surja, lo que establece un marco para realizar libremente aquello que no necesariamente puede ser bueno. Otra circunstancia es tener hambre. El hambre afecta al cerebro, haciendo que el ser humano se vuelva impulsivo, reduciendo su habilidad de tomar decisiones. Las habilidades intelectuales también sufren. La otra circunstancia es el sueño. La falta de sueño afecta a la toma de desiciones, ya que la persona es mas proclive a tomar opciones más irracionales, menos calculadas o analizadas.
- Otros detonantes de los impulsos, por lo general son las emociones. El enojo, la tristeza, el miedo, la desesperación, incluso la alegría, pueden ser el marco ideal para que se tomen decisiones no calculadas con consecuencias a corto o largo plazo. Las personas que sufren con sus desiciones negativas obsesivas encuentran tristes, interpretan ese estado como una licencia para desarrollar, en muchos casos, su consumo de material pornográfico, o de prácticas sexuales inapropiadas. Las emociones, para las personas que tienen como fuente primaria de placer las actividades no saludables, deben ser vigiladas, y esa vigilancia debe mantenerse en momentos de crisis tanto como en momentos de tranquilidad.
- Suele funcionar cuando llegan los momentos perfectos para tomar una decisión impulsiva contar hasta 10, de esa manera tratar de desenfocarse en el detonante, o en la situación que "justifica" una actividad impulsiva. Se recomiendan ejercicios de desenfoque, pensando que la situación que se está atravesando es temporal, revisando las consecuencias negativas de las acciones a tomarse, y trayendo la memoria las emociones que fueron fruto de las actividades que se desarrollaron, emociones como arrepentimiento, malestar, sensación de suciedad, tristeza, auto reproche, y auto desaprobación.
- En estos momentos se hace necesario buscar una actividad que descarguen los impulsos, reduciendo de esa manera el estrés. Un ejemplo sería la tensión dinámica, que consiste en poner rígidos los brazos, cerrando el puño, por unos segundos, con todas las fuerzas; luego súbitamente relajando con los brazos sin moverlos; eso hará que la sangre vaya hacia los brazos descongestionando el cerebro y produciendo una sensación de relajación. A esto se puede agregar algún objeto que se pueda manipular de manera repetitiva como una pelotita relajante de mano, un spinner, o algún artilugio dedicado a ese fin. La música clásica también puede ser de ayuda, ya que al ser música culta, ayuda a que el prefrontal comience a tomar el control de los pensamientos; es decir el juicio crítico se despierta.
- Otra técnica que puede ser útil es la de la sustitución. En ese momento en que se quiere tomar una decisión desatinada, y que traerá vergüenza o desaliento, lo que se debe hacer es radicar una acción totalmente opuesta, que puede ir desde poner música cristiana en los audífonos, o a todo volumen se encuentra solo o sola; también tomarse dos vasos llenos de agua pura; también funciona el salir a la calle a caminar por unos 10 o 15 minutos, y si hay la disponibilidad, practicar un deporte con intensidad para poder desvincularse del momento.
- Para una persona que particularmente lucha contra los deseos lascivos, es necesario que identifique con claridad cuáles son los detonantes, que pueden ser el detenerse en un puesto de revistas y periódicos donde se exhiben mujeres con muy poca ropa, hasta dejar de ver los comerciales si te aparecen imágenes sugestivas. Algunas personas esto no los motiva a nada, entonces deben identificar cuál es la situación que los orilla a acariciar la posibilidad de desarrollar una conducta lasciva.
- El Santo grial de esta batalla viene hacer aprender a tolerar la frustración. Los impulsos para buscar auto recompensarse pon algo malo por lo general son más fuertes cuando se atraviesa un momento frustrante. Una persona que tiene muy poca tolerancia a la frustración buscar con desesperación sentirse mejor, y el cerebro le propondrá rápidamente la conducta negativa ya que en primera instancia le generará placer. La idea es aceptar la frustración y tratar de vivir con ella, entrenándose poco a poco uno mismo, a fin de que la mente pueda soportar los impulsos. Esto exige que desarrollemos madurez emocional.
- Precisamos aprender de las ocasiones en las que no se pudieron controlar los impulsos. La palabra humana tiene poder, por lo que no es de mucha ayuda repetirse “no me puedo controlar", "otra vez he vuelto a caer", "no sé cómo mejorar". Debes recordar que eres un ser humano, y que puedes equivocarte; pero hay un Dios en los cielos, el cual es misericordioso, y está dispuesto a perdonar todos nuestros errores y nuestras equivocaciones. Cuando tengas muy bien identificado la frecuencia en que aparecen estos impulsos, y las ocasiones que se dan para qué se generen estas conductas, entonces podrás tener un mejor control, y sobretodo una mejor prevención.
- La oración constituye una poderosa y efectiva práctica para luchar contra la lascivia. No estoy refiriéndome a la oración casual y redundante, si no a una oración genuina, fresca, sin palabras rebuscadas, sino con el corazón abierto, con emociones a flor de piel, visualizando adiós como si fuera un real amigo, y en quien se confía totalmente. La práctica de una oración tal ayudará a que la persona pueda controlarse.
Cabe señalar que es necesario definir cuán seguido se dan estos episodios, o batallas para controlar los impulsos negativos. Esto, de ser muy frecuente, ameritaría la ayuda profesional de un terapeuta, o de un psiquiatra, para poder regularizar la conducta.
Si un hábito ha sido acariciado y cultivado desde hace varios años, por ejemplo el consumo de pornografía, para algunas personas puede resultarles muy sencillo dejar de consumir esos productos, pero para otras puede que les cueste más esfuerzo, y deban invertir más tiempo en controlarse. Cada caso es diferente, pero lo que hace la diferencia es que las personas sean constantes en sus esfuerzos. Recordemos que el constante, a la larga terminará venciendo al brillante. La presencia de Dios en la vida de cada uno ayudará poderosamente en conservar o recobrar el autodominio.
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