MANEJANDO LAS SITUACIONES ESTRESANTES - Dr. Yván Balabarca
Las situaciones de la vida nos van a enfrentar a diversos marcos que exigirán nuestras emociones hasta lo sumo. Nos encontramos con personas con las que no deseamos entablar una conversación, o nos toca asistir a reuniones de algún tipo, que nos resultan no muy agradables. Estas situaciones son parte de la vida, y las personas que están acostumbradas a experimentar las emociones de manera intensa, podrían tener un funcionamiento emocional no muy adecuado.
Una adicción es una especie de enfermedad de la voluntad; es el resultado del mal manejo de las emociones. Una persona que tiene un apego emocional destructivo a una sustancia, legal o ilegal, a un proceso que puede ser inocente por sí mismo, pero llevado al extremo se convierte en destructivo, o tiene un apego destructivo a una persona que abusa de lo de ella, cuando se ven exigidas por estas situaciones tienden a buscar una salida en su sustancia, proceso, o persona; además, de no poder hallar la salida, les cuesta trabajo mantener un funcionamiento emocional adecuado.
Las personas que batallan contra la lascivia, también experimentan esto. Si pasan momentos duros, buscarán luego practicar su falta. Si están tristes o alegres, buscarán practicar lo que les da placer para recompensarse en cualquier modo.
Por ello tienden a huir de las seis situaciones estresantes, o les cuesta mucho trabajo enfrentarlas, buscando aislarse en las reuniones, no hablar con nadie, sin expresión facial, o de pronto criticando, estallando contra la situaciones que no son vistas como tan graves por los demás.
A fin de buscar recompensarse, tratarán de vivir emociones intensas que le resulten gratificantes por el “esfuerzo” qué le resultó estar enfrentando una situación que le resultado infeliz. Sin embargo la vida nos enseña que debemos tener las suficientes herramientas mentales como para poder enfrentar situaciones adversas sin derrumbarnos, con una actitud ecuánime y tratando de sacar el mejor partido de las situaciones.
La conducta de vivir la vida con intensidad, esperando que no nos pase nada, o asumiendo los riesgos sin medir todas las consecuencias, por lo general tiene que ver con la adolescencia. En esta etapa de la vida hay un desfase en la maduración de las regiones sub corticales, que intervienen en el proceso de operacionalizar los sentimientos y las recompensas. En otras palabras, en los adolescentes se desarrolla el cerebro emocional antes que el cerebro racional; por ello es que precisan de orientadores.
Es probable que por la ausencia de un adulto saludable, que los orienten y den buenos consejos, con las palabras y los modos adecuados, que los adolescentes lleguen a una edad mayor a los 20 años sin haber aprendido a regularse, sino con el mismo funcionamiento emocional de cuando eran adolescentes. No se expusieron a sí mismos a situaciones desesperantes, de estrés, sino que aprendieron a buscar su propia comunidad antes que la exigencia; por lo que al llegar a la vida juvenil, y tener que enfrentar muchas veces conflictos nuevos solos, es que se apartan, huyen de la realidad, y busca recompensar sé con procesos intensos.
Cuándo ya se es joven, o adulto, y no se cuenta con las herramientas psicológicas para enfrentar la frustración, es necesario que nos reexaminemos, y aceptemos que necesitamos aprender lo que no pudimos aprender en la adolescencia, y esto es, exigirnos quedarnos en situaciones desafiantes, y en medio de ellas aprender a observar, guardar silencio cuando sea necesario, opinar sin intensidad, ponerse en los zapatos de la otra persona, asumir las consecuencias de las propias opiniones, no echar la culpa a otras personas o situaciones, aprender a sacar el mejor partido de las situaciones, aprender a calmar las situaciones tensas, aprender a sonreír por la satisfacción del deber cumplido.
Esto se aprende solamente exponiéndose a las realidades difíciles, en otras palabras, saliendo de la zona de confort y aprendiendo a vivir. Es normal que haya personas que vivan generando situaciones desagradables, y estresantes; pero nosotros no los vamos a poder cambiar, sino que cuando toque el momento de enfrentarlas, por situaciones laborales o coyunturas familiares, y aun casuales, deberemos asumirlas con optimismo.
Cuanto te llegue la oportunidad de relacionarte con personas que te resultan desagradables, trata de:
- Mantener la calma tratando de controlar tu respiración, manteniéndola en un ritmo normal, con inspiraciones profundas y lentas, lo que te ayudará a mantener los nervios calmados.
- Escucha y ponte en los zapatos de la otra peona. Si es alguien irracional, trata de comprender su crianza y las situaciones de la vida que dieron como resultado a una persona con esas características. Pon atención a lo que dice y si es que te pide una opinión dala con calma y mostrando diversos ángulos del problema.
- Respeta sus opiniones y no juzgues sus motivos. Desde la óptica de la persona, las cosas las ve como las habla; y con consideración, de darse la oportunidad, podrías compartir tu óptica de lo mismo (si es que es necesario).
- Si hay que recriminar el comportamiento, puedes hacerlo a solas y con respeto y cuidado de ser objetivo, y sin interpretaciones personales, por ejemplo: “Te escuché gritando en la sala tu malestar. Entiendo que debes estar molesto, pero puedes estar incomodando a otras personas que no tienen nada que ver contigo ni con tu problema. Pienso que debes controlarte en público”.
- Trata de no sonreír cuando otras personas están generando una situación difícil. Puedes dar la impresión de que te estás burlando. Tampoco te pongas a la defensiva, la cosa no es contigo, y si así lo fuere, la respuesta amable apacigua la ira.
- Trata de mantenerte a distancia de una persona desagradable o violenta, para prevenir cualquier reacción súbita de su parte.
- No te victimices por todo, su conducta no es tu culpa, solo observa y espera a que se le pase. Mantente calmado con tus ejercicios respiratorios, no los hagas evidentes, y si se está pasando de la raya puedes decirle con educación y firmeza: “Por favor, no me hables así”.
- Cuando salgas del momento difícil, trata de conversar con alguien para descargar tus emociones.
No todos los momentos duros son tan exigentes, sino que pueden ser hasta aburridos, entonces deberás a buscar integrarte a los demás, lo que, para una persona que no esta acostumbrada a salir de su zona de confort le puede resultar desafiante. Por ello es necesario exigirte.
Yvan, estoy citando y usando su exposición Sindromes y complejos en el noviazgo en mi nuevo y futuro libro FAMILIA. Lo usaré dándole sus creditos y mencionando su autoria. Bendiciones en Cristo.
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