Venciendo el deseo de postergar las tareas
Uno de los mayores logros que puedes obtener en la vida es la capacidad de postergar el placer o la recompensa hasta que hayas cumplido con los deberes.
El asunto es que, quizás de manera inconsciente te colocas metas inalcanzables o metas tan idealizadas que cuando te frustras porque descubres en el proceso que no tienes los recursos, o se te acaban las fuerzas para lograrlas en el tiempo ideal que te has propuesto, entonces tienes la luz verde para poder volver a tu zona de confort, echándole la culpa al entorno, echándole la culpa al gobierno, echándole la culpa a ti mismo, o haz echándole la culpa a Dios. Esto hay que evitar.
Entonces en este capítulo te propongo que puedas disfrutar del placer del deber cumplido y esto, se puede lograr desde tu propia casa.
Te recomiendo que escribas en un papel las actividades que debes realizar a diario. Desarrolla en especie de horario, donde escribas todo lo que tienes que realizar desde el día domingo hasta el día sábado, y así sucesivamente para cada semana; y esfuérzate por cumplir esas pequeñas tareas.
Esos pequeños deberes pueden ser desde barrer la casa y recoger la basura para ponerla en su lugar, hasta sacar a las mascotas a dar un paseo. Hay actividades que debe repetirlas todos los días, y hay actividades que se van a repetir una vez por semana. Por ejemplo: lavar las ventanas, eso lo puedes realizar con una frecuencia de una vez por semana; mientras que sacar de pasear al perro, debe ser una tarea diaria, al igual que lavar los trastes, o cocinar.
Esta organización gráfica en un papel te va a permitir visualizar que estás cumpliendo con tus objetivos, con tus horarios, de manera estructurada y responsable. También te va dar fuerza y auto credibilidad, para que tú misma, o tú mismo, sientas el placer del deber cumplido. Una cuestión que debes tener bien en cuenta, es que has de tener cuidado de no recargarte de actividades, para que luego no te lamentes de no poder cumplirlas. Debes poner las actividades que puedas cumplir.
Si por allí tienes una actividad ambiciosa, transversal, que tenga que dar como resultado, como fruto, algo que debe lograrse a lo largo de los meses, te recomiendo que ese gran esfuerzo lo dividas en pequeñas secciones. Eso te va a ayudar a que visualices los resultados de cada etapa. Por ejemplo, si tu deseo es el de escribir un libro de 100 páginas, divide el contenido de tu libro en 20 capítulos, y en cada capítulo dedícate, y concéntrate, en brindar valor a tus lectores en 1000 palabras. Cuando veas las primeras 1000 palabras concluidas, entonces te sentirás satisfecho (a), y en el camino adecuado para llegar a cumplir tu objetivo de tener un libro de 20 capítulos, de 1000 palabras por capítulo, y por lo tanto un libro de 20,000 palabras al final, que se traduce en un libro de 100 páginas.
El pensamiento mágico de la postergación, hace que se genera un estado de rumiación psicológica que hace que nos llenemos de antiedad por las tareas que faltan hacerse o resolverse. Lo mejor es tener las tareas agendadas y cumplirlas, para que disfrutes de tus momentos de placer con total libertad.
Otras técnicas que te pueden servir para poder disfrutar de tus metas cumplidas es que te plantees metas SMART, qué es una sigla que encierra cinco características de los objetivos que te debes colocar: S de específico (Specific), es decir que tus objetivos pueden plantearse de manera detallada, por ejemplo, “debo dejar de comer un pan al día”; M de medible (Measurable), los objetivos deben poder medirse con facilidad, por ejemplo, “de los siete días de la semana, cinco días haré lagartijas”; A de alcanzable (Achievable), es decir que tus objetivos deben ser realistas, a fin de que puedas crear el estrés necesario para poder motivarte a continuar; R de relevante (Relevant), es decir, los objetivos deben ser importantes para ti y para tus seres queridos; T de temporal (Timely), es decir que los objetivos que te marques deben tener un tiempo específico de cumplimiento, como para crear en tu mente cierta urgencia.
Con la técnica Smart podrás lograr tener tus objetivos claros, medibles, alcanzables, importantes, y con un cumplimiento marcado en el tiempo. Esto último es muy importante, porque nos lleva a lo otro, y es el del manejo del tiempo. Evalúa tu tiempo, darte cuenta si el tiempo con el que cuentas cada día es suficiente para cumplir sus objetivos. De no ser así, la recomendación es que ese gran objetivo, lo dividas en pequeñas tareas que sí puedan ser cumplidas en tus tiempos.
Siempre es bueno anotar, escribir afirmaciones, frases de ánimo que puedas pegar al lado de tu cama, en el baño, o en algún lugar que puedas ver con frecuencia y puedas motivarte.
Reconoce tu progreso, no seas mezquino ni mezquina contigo mismo, ni contigo misma. Repítete "he hecho bien las cosas" y sigue adelante. Date cuenta que estás ganando en cada uno de estos esfuerzos, los pequeños logros te ayudarán a tener luego grandes resultados.
Recuerda la fábula de la liebre y la tortuga. Ambas decidieron hacer una carrera, y el conejo confiado en sus habilidades, destrezas, y técnicas, se daba permisos, quedándose a descansar cada vez que podía; mientras que la tortuga, sabiendo sus limitaciones de velocidad, simplemente se dedicó hacer correr sin descansar. Esto no significa que debas trabajar incesantemente, sino que debe ser constante en tus propósitos. Sabemos que al final, en la fábula, la tortuga venció a la liebre.
Recuerda que el constante vencerá al brillante. Pero si el brillante es constante, nadie lo va a poder superar. Entonces recuerda que debes marcarte pequeñas metas que te devuelvan la confianza en ti mismo o en ti misma.
La clave es aprender a disfrutar del deber cumplido, al igual que se disfrutan los momentos de recreación y esparcimiento. Dios te ayude y de sabiduría.
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