PASAN LOS AÑOS, NOS HACEMOS MÁS... EXPERTOS.

 Parece que fue ayer. Puedo sonar un poco triste, pero así me siento. Hoy es sábado y estoy rodeado de ángeles; y han pasado muchos años (30) desde esa foto del ECO, de la cada vez más extrañada Universidad Unión Incaica, hoy UPeU.


Son etapas, quien sabe. Jugué con el cubo de rubik (ya lo se armar), con carritos de latas de leche vacías, con chapas (corcholatas) de bebidas de soda, como ruedas (tomadas de la tienda de un tío). Hacía caminos manuales en la arena que se habría de emplear para hacer los acabados de alguna construcción o ampliación hogareña.

Viví varias navidades sin luz, porque los terroristas nos la quitaron. Yo qué sabia qué era derecha o izquierda (hoy tristemente lo se y tengo una posición definida y clara), lo único que sabía es que la radiola se apagaba y las velas (candelas) eran encedidas. O cuando años despues, cuando una de mis amadas hermanas cerró la puerta y coincidentemente se oyó un ruido ensordecedor. Mi padre nos pidió que nos alejáramos de la ventana de la puerta. Lo que sucedió es que habían detonado una bomba y asesinado a un dirigente de los trabajadores, que vivía en el camino que con frecuencia yo transitaba para comprar kerosene (kerosen) para la cocina con la que cocinábamos. El hongo explosivo se podía ver por esa ventana.

¿Qué culpa tenían los perros que amanecieron colgados en la plaza 2 de mayo? (suspiro)

Tambien me las di de ingeniero y construía mis propios juguetes de cartulina, goma, tijeras y un poco de creatividad. Tanía todo el juego completo de transformers (los originales eran caros). Pero disfrutaba haciéndolos y transformándolos.

Diplomas todos los años. Pensé que iba a ser ingeniero de sistemas por mi apego a la computadora. Los amigos iban a jugas pelota, y yo (monse) iba a clases de computación, química y álgebra. Dominé el Basic I, II, y III, en el colegio Santa Rita de Casia, en COVIDA (creo que así se llamaba), solo iba en verano. Yo tuve la suerte de estudiar en el Colegio Santa Ana de ingeniería; en el Colegio 2091 Las Palmeras Andrés Avelino Cáceres; y en el Colegio Adventista de la Av. España en Breña.

Me enamoré de la predicación gracias al pastor Melchor Ferreyra, y de los Conquistadores gracias a que él mismo fue quien nos pidió que hicieramos un mural en plena Via Expresa de la ciudad de Lima, y junto con amigos de los clubes de iglesias de La Campiña en Chorrillos y El Trebol en Los Olivos, cargabamos los andamios y a trabajar. Ese mural sigue allí hasta hoy. (Si alguien le saca una foto, por favor compártamela, el mural esta por cerca entre Aramburú y la Via Expresa).

Muchos diplomas y muchos desafíos. Preciosas hermanas, y padres sensacionales. Gracias a Dios por ellos. Nadie es perfecto, pero ellos me hicieron sentir amado por mis padres. Un día gané un concurso de Ciencias Naturales y en otra ocasión fui seleccionado para una final de dibujo para la Policía Nacional. No fui porque fue en sábado. En mi último año tuve la bendición de dar el discurso por el día de la Bandera, en la plaza del mismo nombre. Un locutor: Don Juan Ramirez Lazo, que estuvo allí, me envió una felicitación a través de mi profesor de Literatura, el profesor Castillo.

Hasta que llegué a estudiar Teología en la Universidad Unión Incaica. El día que fui a dar mi examen de admisión, me robaron un reloj en el centro de Lima donde iba a tomar "Los Burros" para llegar a Ñaña. Llegué nervioso, no solo por el robo, sino por que no conocía y no quería pasarme de parada. Esas combis amarillas que parecían que nos llevaban en burro por las piedras del camino.

Ese fue un año precioso. El Doctor Franz Ríos, afirmó en mi la desición de estudiar Teología, en una charla solo recordada por mi; en el campamento de liderazgo de primer año. ¿Cuándo dejé atrás los deseos de ser ingeniero? Pues cuando escuché a aquel pastor, antes mencionado, predicar. "Yo quiero predicar como él" - pensé.


Esa foto es de aquel año 1992. Hace mucho tiempo, pero me parece ayer. Fueron buenos años; desde las faldas de los cerros, en la Av. Los Ficus, 114, Independencia; hasta la ciudad de Auburn, Washington, Estados Unidos; pasando por Los Olivos, Ñana, Independencia, Nueva Esperanza, Chosica, San José en el Callao, Los Angeles en Comas, Miraflores, Carabayllo, Chimbote, Cajamarca, Casa Grande, Laredo, El dormitorio de Varones de la UPeU como preceptor asociado, profesor de la Facultad de Teología, Director de la Carrera de Religión y Salud Pública (no entiendo por qué la cerraron), secretario de la Facultad de Teología, Auxiliar en el Centro White, director de proyección social de la Facultad de Teología y luego de la Universidad Peruana Unión, director de Educación Religiosa de la UPeU, pastor de la iglesia más grande de Sudamérica: Villa Unión - UPeU, locutor en la radio Nuevo Tiempo, y ahora, pastor de tres iglesia preciosas: Auburn, Kent y Seattle, todas hispanas.

Mi esposa, mis hijas y yo, hemos pasado muchas cosas juntos; pero eso lo dejaré para otro post.

Han pasado muchos kilos, perdón, años, y ahora sigo dando gracias a Dios por tanta misericordia; por tanta bondad para alguien que no lo merece.

Disculpen quienes se vieron alguna vez ofendidos por este servidor suyo. Gracias a quienes sufrieron mi proceso de madures pastoral. Gracias a mis presidentes y líderes de iglesia.

Varios personajes que escuchaba nombrar por televisión están muriendo: Mijail Gorvachov, Isabel II, y otros no tan importantes, pero que de algún modo recuerdo, como cantantes. Algo así se siente que tu entorno se vaya haciendo más escaso de gente de tu edad, y más lleno de promesas jóvenes (que muchas veces hacen las cosas modernas mejor que uno). Por todo esto, por este cambio generacional, por todo. Gracias Dios, y gracias a ti por leer esta remembranza (que aunque parezca egolátrica, está lejos de serlo). Un abrazo.

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