Imita lo bueno, pues quien hace el bien es de Dios
En un mundo lleno de influencias diversas, ¿cómo podemos saber qué ejemplos seguir? La Biblia nos ofrece una guía clara: "Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios" (3 Juan 1:11, RVR1960). Esta sencilla pero poderosa instrucción nos invita a vivir de manera que refleje la bondad de Dios.
¿Estás listo para descubrir cómo este principio puede transformar tu vida y la de tu familia? Sigue leyendo.
¿Por qué es importante imitar lo bueno?
El ejemplo de Jesús
Jesucristo es nuestro modelo supremo. Su vida estuvo llena de compasión, obediencia y servicio. Él mismo dijo: “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:15). Seguir sus pasos no es una carga, sino una invitación a vivir con propósito y plenitud.
Influencia en los demás
Nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras. Al imitar lo bueno, nos convertimos en luz para quienes nos rodean. En el hogar, en la escuela o en el trabajo, reflejar el carácter de Cristo puede sembrar semillas de fe en otros.
Cómo aplicar este principio en la vida diaria
H3: Escoge tus influencias con sabiduría
Vivimos expuestos a una gran variedad de contenidos y personas. Elige con intención a quién sigues en redes sociales, qué programas ves y qué libros lees. Rodéate de personas que te acerquen más a Dios, no que te alejen.
H3: Practica el bien en lo pequeño
La bondad no siempre se expresa en grandes gestos. A veces, un acto de paciencia, una palabra de aliento o ayudar en casa puede tener un impacto eterno. La clave está en la constancia.
Un llamado a la reflexión
La Palabra de Dios nos recuerda que “el que hace lo bueno es de Dios”. No se trata de aparentar perfección, sino de reflejar al Padre en nuestras decisiones diarias. La bondad que practicamos no nace de nosotros mismos, sino del Espíritu Santo obrando en nuestro corazón.
Como se enseña en las 28 Creencias Fundamentales de los Adventistas del Séptimo Día, la vida cristiana es una respuesta al amor de Dios, y cada creencia busca reflejar su carácter. Hacer el bien es una expresión de esa relación viva y transformadora con Él.
Conclusión
Imitar lo bueno no es solo una recomendación moral, sino una expresión de nuestra identidad como hijos de Dios. Al hacerlo, testificamos del amor y la justicia de nuestro Salvador.
Llamado a la acción
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