Dios mira el corazón y no solo la ofrenda

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En un mundo donde muchas veces somos evaluados por lo que damos, logramos o aparentamos, es reconfortante saber que Dios no ve como el hombre ve. Mientras los ojos humanos se enfocan en lo exterior, Dios mira el corazón (1 Samuel 16:7).

Este principio es especialmente importante cuando hablamos de la ofrenda. No se trata simplemente de cuánto damos, sino de por qué y cómo lo hacemos. Aquí exploramos esta verdad fundamental que puede transformar nuestra relación con Dios y nuestra manera de dar.

La motivación lo es todo

Dar con alegría, no por obligación

La Biblia nos enseña que “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:7, RVR1960). El énfasis está claro: la actitud del corazón es lo que Dios valora. No se trata de cumplir con una cuota, sino de ofrecer con alegría, en respuesta al amor de Dios.

El ejemplo de la viuda

En Marcos 12:41-44, Jesús observa cómo muchos ricos echaban grandes cantidades en el arca del templo, pero lo que más lo impresionó fue la ofrenda de una viuda pobre. Ella solo dio dos moneditas, pero Jesús dijo que había dado más que todos. ¿Por qué? Porque “echó de su pobreza todo lo que tenía, todo su sustento”. Su corazón estaba totalmente entregado a Dios.

La verdadera mayordomía cristiana

¿Qué es realmente la mayordomía?

Ser mayordomo no se trata solo de administrar dinero. Es un estilo de vida que reconoce a Dios como dueño de todo. Según la doctrina de la mayordomía en las 28 Creencias Fundamentales Adventistas, “la mayordomía es una expresión de nuestra relación con Dios”, una forma de vivir que refleja gratitud y fidelidad​.

Dar es una forma de adoración

Cuando damos, no solo ayudamos a la iglesia o a quienes lo necesitan. Estamos adorando. Es una expresión tangible de nuestra confianza en Dios y de nuestro deseo de participar en Su obra. No se trata de cantidad, sino de comunión.

Lo que Dios espera de nosotros

Dios no espera que todos demos lo mismo, pero sí que todos demos con el corazón correcto. Dar desde el amor, la gratitud y la confianza muestra una fe viva. Recordemos: "Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos" (Proverbios 3:9, RVR1960).

Conclusión: Lo que damos revela lo que amamos

Al final, nuestras ofrendas dicen mucho más que nuestros bolsillos: revelan nuestras prioridades. Dios no necesita nuestras riquezas, pero desea nuestro corazón. Cuando damos con sinceridad y amor, agradamos al Señor y fortalecemos nuestra relación con Él.

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