Solo para padres: Cuando el dolor se vuelve herida: 7 claves para prevenir el cutting en los adolescentes



El cutting o autolesión ocurre cuando un adolescente se hace daño físicamente para intentar manejar un dolor emocional que no sabe expresar de otra manera. No siempre significa que quiera morir, pero sí es una señal seria de sufrimiento que necesita atención, acompañamiento y, muchas veces, ayuda profesional. La prevención comienza mucho antes de encontrar una herida: comienza creando un hogar donde sea seguro hablar.

1. Escuche antes de corregir.
Cuando su hijo diga “no puedo más”, “nadie me entiende” o “me odio”, no responda inmediatamente con una lección. Pregunte: “¿Qué estás sintiendo?” o “¿Qué ha sido lo más difícil para ti últimamente?” Escuchar sin juzgar abre puertas que los sermones pueden cerrar.

2. Observe los cambios.
Aislamiento repentino, mangas largas incluso con calor, heridas frecuentes, irritabilidad, tristeza persistente, baja autoestima o comentarios sobre sentirse inútil merecen atención. No acuse; acérquese.

3. Hable directamente sobre la autolesión.
Preguntar: “¿Alguna vez has pensado en hacerte daño?” no introduce la idea en su mente. Al contrario, puede darle permiso para contar lo que está viviendo.

4. No reduzca su dolor.
Evite frases como “eso no es para tanto”, “a tu edad yo tenía problemas peores” o “solo quieres llamar la atención”. Para el adolescente, el dolor es real. Puede decir: “Quizá no comprenda completamente lo que sientes, pero quiero acompañarte.”

5. Ayúdele a encontrar otras maneras de expresar lo que siente.
Caminar, escribir, hablar con alguien confiable, hacer ejercicio, escuchar música tranquila, orar o salir de un ambiente de tensión pueden ayudar. Pero estas estrategias no sustituyen el apoyo profesional cuando ya existe autolesión.

6. Busque ayuda temprano.
Un consejero, psicólogo, pediatra o profesional de salud mental puede ayudar a descubrir qué hay detrás de la conducta: ansiedad, depresión, rechazo, bullying, trauma, soledad u otros factores. Pedir ayuda no es falta de fe; puede ser una forma de cuidar la vida que Dios nos confió.

7. Presente a Dios como refugio, no como amenaza.
El adolescente necesita saber que Dios no lo rechaza por estar sufriendo. El Salmo 34:18 dice: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.” La fe debe comunicar esperanza: “No estás solo. Tu dolor no será para siempre. Tu vida tiene valor y queremos caminar contigo.”

Prevenir el cutting no consiste únicamente en quitar objetos peligrosos. Consiste en construir conexión, confianza, acompañamiento y esperanza. Un adolescente que descubre que puede mostrar sus heridas emocionales sin perder el amor de su familia tiene más posibilidades de pedir ayuda antes de convertir su dolor en una herida física.

Si un adolescente ya se está haciendo daño, expresa deseos de morir o usted teme que pueda lastimarse gravemente, busque ayuda inmediata y no lo deje solo. En Estados Unidos puede llamar o enviar un mensaje al 988, la línea de crisis y prevención del suicidio.


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