Solo para esposos: Estamos cambiando con los años: cómo prepararnos como pareja después de los 50


Llegar a los 50 no significa entrar en una etapa de decadencia. Significa entrar en una nueva etapa del matrimonio, con cambios físicos, hormonales, emocionales y familiares que conviene conocer para no interpretarlos equivocadamente.

A esta edad, una pareja puede amarse profundamente y, al mismo tiempo, experimentar menos energía, cambios en el sueño, variaciones en el deseo sexual, mayor sensibilidad emocional, dolores físicos, aumento de peso, preocupaciones por los hijos adultos, padres envejecidos o incertidumbre económica. Si no entendemos estos cambios, podemos pensar: “Ya no me quiere”, cuando quizá lo que ocurre es: “Está cansado”, “está atravesando cambios hormonales” o “necesita una nueva manera de sentirse amado”.

En la mujer, la perimenopausia y la menopausia pueden traer bochornos, alteraciones del sueño, sequedad vaginal, cambios en el deseo sexual, irritabilidad o variaciones del estado de ánimo. En el hombre, el envejecimiento también puede traer cambios graduales en testosterona, energía, masa muscular, erección, sueño y deseo sexual. Estos cambios no ocurren igual en todas las personas y no todo debe atribuirse a “las hormonas”; por eso, cuando los síntomas son importantes, conviene hablar con un profesional de salud.

Lo más importante es que la pareja aprenda a cambiar junta.

Consejos prácticos

  1. Hablen de lo que está cambiando sin vergüenza.
    En lugar de acusar: “Ya no eres como antes”, prueben con: “He notado que estamos viviendo algunos cambios. ¿Cómo te estás sintiendo?”
  2. No interpreten automáticamente los cambios físicos como rechazo.
    Menos deseo sexual, cansancio o dificultad para dormir no significan necesariamente menos amor. Pregunten antes de concluir.
  3. Renueven la manera de expresar afecto.
    Quizá a los 25 el romance era espontáneo; a los 50 puede necesitar mayor intención. Abrácense, tóquense con ternura, salgan juntos, conversen sin pantallas y sigan diciéndose palabras de admiración.
  4. Cuiden el cuerpo como equipo.
    Caminar juntos, dormir mejor, realizarse controles médicos, mejorar la alimentación y mantener actividad física puede beneficiar el ánimo, la energía y la vida íntima.
  5. Hablen abiertamente de la intimidad.
    No comparen la vida sexual actual con la de hace veinte años. Pregúntense: “¿Qué necesitas ahora para sentirte cercano a mí?” La intimidad puede hacerse más pausada, comunicativa y afectuosa sin perder profundidad.
  6. No permitan que todo gire alrededor de los hijos.
    Cuando los hijos crecen, algunas parejas descubren que dejaron de cultivar su amistad. Recuperen actividades que sean solamente de ustedes dos.
  7. Prepárense para cuidar y ser cuidados.
    Los 50 pueden traer responsabilidades con padres mayores o problemas de salud. Hablen anticipadamente de cómo repartirán cargas para evitar resentimientos.
  8. Acepten que ambos están cambiando.
    Su esposo o esposa no es exactamente la persona con quien se casó hace décadas. Tampoco usted lo es. El desafío es volver a conocerse.
  9. Consulten cuando algo cambia demasiado.
    Fatiga intensa, depresión persistente, cambios marcados del deseo sexual, dolor durante las relaciones, dificultades sexuales nuevas o síntomas físicos importantes merecen una evaluación médica, porque pueden tener causas tratables.
  10. Cultiven una espiritualidad compartida.
    Orar juntos y agradecer por la etapa que están viviendo puede cambiar la manera de mirar el envejecimiento.

La Biblia expresa una hermosa verdad:

“Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes.” — Salmo 92:14

Cumplir años juntos no debería significar simplemente soportar el paso del tiempo. Puede significar aprender una nueva manera de amarse. Después de los 50, el matrimonio puede perder algunas cosas de la juventud, pero puede ganar otras mucho más valiosas: confianza, complicidad, paciencia, conocimiento profundo y una ternura que solamente los años pueden construir.

Quizá la pregunta no sea: “¿Cómo hacemos para que nada cambie?”
Sino: “¿Cómo podemos seguir eligiéndonos mientras ambos cambiamos?”

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Dios Usa Tus Manos para Restaurar

Cuando las palabras hieren y los ataques llegan en silencio

La Obediencia que Dios Espera