Solo para padres: Pronto seré suegra: 7 consejos para la mamá que pronto será suegra


Convertirse en suegra es una nueva etapa. No significa perder a un hijo, sino aprender a relacionarse con él de una manera diferente y abrir espacio para una nueva persona en la familia.

La relación con la nuera puede llegar a ser muy hermosa si se construye con respeto, prudencia y cariño.

  1. No compita con ella.
    Su hijo no tiene que escoger entre su madre y su esposa. Son relaciones diferentes. La nuera no viene a reemplazarla; viene a ocupar un lugar nuevo en la vida de él.
  2. Respete sus decisiones como pareja.
    Aunque usted tenga experiencia, no todo consejo necesita ser dado. Antes de opinar, pregunte: “¿Quieren saber lo que pienso?” A veces amar significa guardar silencio.
  3. No critique a su nuera delante de su hijo.
    Esto puede crear tensión innecesaria en el matrimonio. Si existe una preocupación seria, conviene hablar con prudencia, respeto y en el momento adecuado.
  4. Construya una relación propia con ella.
    No la vea solamente como “la esposa de mi hijo”. Conózcala. Pregúntele por sus gustos, intereses, sueños y familia. Una buena relación se forma cuando ella siente que usted se interesa genuinamente en quién es.
  5. Evite controlar las visitas, fiestas y tradiciones.
    La nueva pareja necesitará formar sus propias costumbres. Navidad, cumpleaños y vacaciones quizá ya no sean como antes. La flexibilidad será una gran forma de amor.
  6. Reconozca lo bueno de ella.
    Dígale cuando admira algo: cómo trata a su hijo, su manera de trabajar, su carácter o alguna cualidad personal. Una palabra sincera puede construir mucho.
  7. Ore más por ellos de lo que interviene en ellos.
    La mejor influencia de una suegra muchas veces no está en decir más, sino en sostener a la nueva pareja con oración, cariño y una presencia respetuosa.

La Biblia dice:

“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo.” — 1 Corintios 13:4-5

Una buena suegra no necesita estar en el centro del nuevo matrimonio. Puede convertirse en algo todavía más valioso: una presencia segura, sabia y afectuosa que fortalece sin invadir.


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