Solo para jóvenes: ¿Por qué conviene terminar primero lo que estás estudiando?

A veces, en medio de una carrera, un curso o una especialización, aparece una nueva idea: otro trabajo, otro negocio, otra carrera, una relación o simplemente el deseo de dejar todo y comenzar algo distinto. Cambiar no siempre es malo. Pero antes de abandonar, conviene preguntarte: “¿Estoy cambiando por convicción o estoy escapando del esfuerzo?”


Terminar lo que comenzaste puede darte beneficios que van mucho más allá de un diploma.

Primero, te enseña constancia. Muchas metas importantes pierden emoción después de un tiempo. Ahí comienza la disciplina. Aprender a seguir cuando ya no todo es nuevo te prepara para el trabajo, el matrimonio, los proyectos y la vida adulta.

Segundo, te da una base concreta. Un título, certificado o formación terminada puede abrir oportunidades que quizá hoy no ves. Incluso si después cambias de área, lo aprendido no necesariamente se pierde.

Tercero, evita una cadena de comienzos sin finales. Si cada vez que algo se vuelve difícil lo abandonamos, podemos acostumbrarnos a empezar mucho y concluir poco. Eso afecta la confianza en nosotros mismos.

Cuarto, terminar no significa quedarte allí para siempre. Puedes graduarte y después emprender, hacer otra carrera, especializarte o descubrir un camino diferente. Concluir una etapa puede darte más libertad para escoger la siguiente.

Ahora bien, terminar “porque sí” tampoco siempre es lo correcto. Si descubriste que elegiste una carrera completamente equivocada, existe un problema serio de salud, una situación financiera insostenible o una oportunidad claramente mejor, vale la pena evaluar un cambio con personas sabias.

La clave está en no decidir solamente desde el cansancio.

La Biblia dice en Lucas 14:28: “¿Quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos…?” Jesús resaltó la importancia de pensar antes de comenzar. Ese mismo principio sirve para decidir si debes continuar.

Antes de abandonar, pregúntate tres cosas: ¿Cuánto me falta? ¿Qué gano si termino? ¿Qué perdería realmente si dejo ahora?

A veces no necesitas una nueva dirección. Necesitas un segundo aire.

Terminar lo que estás estudiando puede ser una manera de decirte a ti mismo: “Puedo perseverar, puedo cerrar etapas y puedo construir mi futuro con paciencia.”

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